El paraíso destrozado
Dejo a continuación un texto sobre William Blake que no entrará en Puercos porque pienso que no es lo suficientemente potente y cruel. Le faltan...
Por el contrario, La Campana de cristal es mucho más enfática en la tragedia. El desorden. Como la de Jaeggy, la novela engaña. Al principio, parece un retrato de una joven frívola y la superficialidad del mundo de la moda pero al final, se revela como un auténtico viaje a los infiernos.
Cada uno a su manera, los textos de Jaeggy y Plath dejan su sibilino poso en el lector. Prueban que la literatura es un arte peligroso y fuera de la ley. Más cerca del infierno que del cielo. Dejando claro que no puede ser un arte del sosiego y la delectación ni tampoco un arte feliz. Y que, de algún modo, cada texto brillante es un atentado contra las normas sociales. Un desafío a la sociedad. Ninguna gran escritura ha mejorado el mundo porque brota precisamente de la neurosis de ese mismo mundo y su misión es, por tanto, destruirlo.
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