¿Qué es esto que vi? (3)
Dejo a continuación el último avería dedicado a los peores conciertos a los que asistí en mi vida. La medalla de oro se la lleva el ofrecido por Los...
Exile es el disco de Keith Richards, el alma de los Stones, y se nota. Porque cada canción lleva su sello, es casi una extensión del corazón de un guitarrista que por una vez tomó el mando e impuso su criterio, convirtiendo a este pedazo de plástico en una jauría de sonidos turbulentos y nocivos. Un gallinero lleno de sangre, turbulencia, alcohol y prostitución.
Con todo lo dicho, lo más impresionante de Exile es que no tiene fin. Parece un disco infinito. Y no me estoy refiriendo ahora al inmenso influjo que ha tenido en el mundo del rock y los cientos de vocaciones que ha despertado sino a que la inspiración de los Stones fue tan grande durante aquellos meses que la obra no es más que un retazo impresionista de lo que allí se forjó.
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