El camino de Dios
Creo que la biografía de Johnny Cash debería de ser de lectura obligatoria para cualquier persona. No sólo para los rockeros o amantes del folk sino...
La mayoría de personas tienden a sentirse superadas ante el caos americano. Pasado el tiempo de aclimatación donde todo parece sorprendente y maravilloso, la realidad se impone y muchas veces se convierte en hostil. Lo que, al principio, era sabroso se convierte en vulgar y la frescura en pesadez. Y lo lógico es que, al año o dos, los europeos tiendan a sentirse sobrepasados y sientan morriña de su tierra. Normalmente, las historias creativas entre los europeos y los hispanoamericanos acaban en divorcio tras un feroz flechazo. Pues los ritmos de vida son tan distintos como los objetivos. Siendo lógico que los contrastes se impongan a la concordia y armonía.
Ciertamente, aquella trascendental etapa de su existencia que transcurrió en América es esencial para entender el arte fugaz, barroco, grotesco y efímero de Dick. Un fantasista del nihilismo. Un vaso de jugo fresco en medio de la decadente Europa.
Dick es uno de esos escasos seres que siempre están creando. Este hermoso y sencillo documental lo deja claro. Su estudio artístico no está desordenado sino lo que sigue. De hecho, parece un campo de batalla, pero eso no le causa ninguna preocupación. Pues Dick es al artista de lo casual. Del «ahora». Puede estar trabajando en una obra durante días pero, si por diversas razones debe ocuparse en otra empresa, no le importará haberla olvidado y continuarla años después porque, repito, su manera de ser combina escalofriantemente lo europeo y americano.
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