Un camino. Día 6
Dejo a continuación un nuevo avería dedicado a contar mis sensaciones y experiencias en el Camino de Santiago. En esta ocasión, del sexto día. Un...
¿Qué quiero decir con estas reflexiones hilvanadas probablemente con excesiva rapidez? Que los intereses políticos del mundo se encuentran supeditados a los monetarios. Los presidentes de los grandes consorcios empresariales necesitan sociedades derrotadas, personas con la mente vacía y sin capacidad de respuesta o rebeldía pero siempre y cuando consigan instalar sus empresas en medio mundo, se darán por satisfechos. Digamos que si consiguen el cierre de decenas de miles de pequeños negocios y que sus gigantescas empresas, además de beneficiarse por reducciones fiscales, se implanten donde lo deseen, los consorcios empresariales habrán cumplido su principal objetivo y no presionarán mucho más. De hecho, pueden utilizar esta aparente pasividad como un arma de manipulación, haciendo creer que han sido los ciudadanos, los grandes vencedores de este momento histórico, presentándose a ellas mismas como perdedoras cuando, en realidad, sí habrán obtenido lo que ansiaban. Que no era tanto el control político sino el económico. Tener el dinero suficiente para controlar en la sombra a los países.
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