Inland Empire: maldiciones polacas
Creo que es ya tiempo de cerrar la puerta del agujero negro en el que he estado viviendo durante todo el mes de julio. Pero antes, me gustaría...
Ese oscuro objeto del deseo, como prácticamente todas sus películas, es sumamente divertida. El cineasta aragonés tenía esa virtud. Que nunca aburría. Nunca alargaba una escena o película más de la cuenta. Siempre iba a lo esencial. Y era capaz de captar la brutalidad y la vulgaridad humanas como nadie.
Ese oscuro objeto del deseo es una mirada lúcida, superior, tierna y cruel a las relaciones entre hombre y mujer. Buñuel convierte el encuentro fortuito entre un burgués y una proletaria en una salvaje carcajada cinematográfica a través de la que explora lúdicamente las armas de cada sexo. Transformando el clásico de Pierre Louys, La mujer y el pelele, en una oscura, retorcida, libre y salvaje descripción del mundo sexual sin ley. Un jocoso lienzo que remite tanto a la Carmen de Bizet, a La Venus de las pieles o al cine de vampiros sobre la autoritaria opresión masculina y la sibilina, cruel venganza femenina.
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