Violencia ficción
Creo que la diferencia entre el primer Tarantino y el último radica en que, en sus inicios, el monstruo de las galletas del cine norteamericano...
En verdad, si me encuentro con Michael en un bar y alguien me dice que ese tipo bebe láudano habitualmente y ha perdido a su mujer e hijos en un accidente de automóvil recientemente, me lo creo. Pero también me creería a quien me dijera que, en realidad, procede directamente del siglo XXX y posee una máquina escondida en el sótano de una mansión situada en los extrarradios de una megalópolis moderna. De hecho, su presencia encajaba perfectamente en los filmes que rodó, entre otros muchos directores, con Paul Verhoeven y creo que hubiera sido un replicante ideal en caso de que Ridley Scott o Denis Villeneuve hubieran contratado sus servicios para la realización de sus dos versiones de Blade Runner. Lo imagino, por ejemplo, como compañero distante de Rutger Hauer y no puedo dejar de salivar. Algo que también me ocurre cuando lo vislumbro interpretando al villano de Robocop. Un papel que no llevó a cabo por muy poco aunque, ciertamente, su personalidad es tan magnética que juraría que sí que participó en aquel filme.
Ironside era el tipo perfecto para desfilar entre los bastidores de distintas escenas de La zona muerta, Videodrome o La mosca. Echarse un autodestructivo pulso con Jeremy Irons en Inseparables. Pero supongo que el envión recibido a partir de la buena acogida de aquel filme consagrado a los telépatas, le abrió las puertas a diversos proyectos alimenticios que le proporcionaron una seguridad económica y laboral de la que carecía hasta entonces. Y, entre unas cosas y otras, -contratos ya firmados, incompatibilidad de fechas y, sobre todo, el éxito de su participación en V– ya nunca volvió a unir sus caminos con el director canadiense. Distanciándose casi para siempre del cine de autor. Algo lamentable desde el punto de vista artístico (¿quién no lo imagina, asimismo, apareciendo de tanto en tanto en los filmes de John Carpenter o en un bar o estudio cinematográfico en Carretera perdida o Inland Empire?) porque creo que nos perdimos al gran actor que todos intuimos que hubiera sido de trabajar con los realizadores y proyectos adecuados pero que, por otra parte, entiendo que alegraría a muchos productores sabedores de que su presencia en pantalla siempre daba lustre y arreglaba cualquier estropicio cinematográfico.
En sus mejores momentos, Ironside tenía la capacidad de convertir un filme de sobremesa sin ningún interés en metralla. En la mayoría de sus papeles, está digno. Aporta gravedad. Dureza. Te lo crees. Parece un tipo que disfruta de matar y al que no le importa que crean que disfruta de matar. Percibes que se divierte. Su aparición en V fue fulminante. La resistencia contra los reptilianos procedentes de la estrella Sirio parecía un juego de niños de escritores románticos hasta que él apareció y la convirtió en adulta. Bastó ver su rostro de cemento disparando contra los visitantes para saber que, ahora sí, los humanos iban en serio y los invasores iban a sudar sangre para derrotarlos.
En realidad, es un gancho de hierro. Jazz industrial. Te sostiene una película hecha con cuatro duros con tres insultos, una mirada de odio, unos cuantos disparos o restregándose la nariz con unos polvos blancos simulando una raya de coca. Ahora que tan de moda están los documentales, no entiendo cómo no existe uno sobre su vida o algún director no se ha acercado a él para proponerle realizar un experimento del cariz del realizado por Michael Jonze en Beign John Malkovich. Ironside da para eso y mucho más. Por ejemplo, para protagonizar unos cuantos filmes de terror. En casi todos los libros de Stephen King aparece un personaje que podríamos identificar con él. Alguien frío y desquiciado al mismo tiempo. Letal y seguro de sí mismo pero perseguido por fantasmas de su pasado y escalofriantes sucesos.
En una peli de Godard, le preguntan a un director de cine o escritor importante.
– Sr. X, Nos podría decir que es lo más le gustaría ser ?
Y X respondió
– Pues sí, me gustaría ser inmortal y luego morirme.
Muy buena esa frase de peli de Godard que pega perfectamente con este actor tan hauntológico. Término que no conocía hasta ayer. Pertenece a Derridá pero creo que va muy bien con este avería y tu comentario.
1ºimagen:..el rostro no tiene la actitud de las escenas de disparo-muerte de godard(vivir su vida-1962)…sonrisa
2ºimagen:….este rostro se dirige a ser guapo……….
3ºimagen:……entre ceja y ceja la cicatriz de la bala(muy buen comienzo de un suceso, tan solo hay que cambiar el soporte(no en la frente humana si en la frente de un gato, o de una hormiga o de una maleta, solo hay que elegir lo que vendria bien al asunto)………en chinatown corte en la ternerilla de la nariz…jajajjjj
4ºimagen:……hostia, de nuevo la carne rota en el careto………..
5ºimagen:…. el corte ingles……(dejariamos la silleta con el bebe que se deslice sin tener que ir cayendo escalon en escalon en las escaleras de la estacion….https://www.youtube.com/watch?v=CXSYSUVqhlg……y la bajista(gail ann dorsey lleva los calcetines a juego)…sonrisa……..
1) Desde luego que no. Pero en blanco y negro, esa foto pasaría por algo especial. 2) Bruce Banner camino de transformarse en Hulk o Un personaje de Dostoievsky antes de suicidarse. 3) Un alien dentro de carne humana. Otro proceso de transformación. 4) En vez de herida por Vietnam, herida por terrorista. Por participar en atentado en rascacielos. 5) Imagino esta foto en una vitrina del cine Carlos III. Varios niños la ven junto a otras fotos y se emocionan y piensan que sí… que va a merecer la pena gastarse el dinero de la paga del sábado en el cine. No soy fan de esta etapa de Bowie. Pero aun así, todo es siempre interesante. Cualquier coa que hacía. La bajista me impresionó cuando la vi en directo en los Pirineos en el 95 o 96. Nunca la olvidé. Excelente look y aportación. El complemento femenino de Alomar.