Un nombre desastroso
No he podido evitar reírme con la anécdota que cuenta Julián M. Clemente en su monumental Spider-man. La historia jamás contada. Según parece, Stan...
A raíz de la adscripción de Oesterheld a los montoneros y sus luchas contra las dictaduras argentinas de todo sesgo, las interpretaciones políticas de El eternauta se han multiplicado. Casi todas son efectivamente pertinentes, pero creo que incidir tanto en ellas, no permite juzgar ni disfrutar en su completa dimensión esta magnífica historia.
Tuve la suerte de conocer El eternauta en Buenos Aires durante el otoño-invierno del año 2002. No recuerdo bien los datos pero sí que asistí a una magnífica exposición en uno de los museos y centros culturales que se encuentran en plena Recoleta (un barrio de clase alta de Buenos Aires). Allí comencé a familiarizarme con la triste historia de la familia Oesterheld, pero también con este cómic que tan buenas vibraciones me transmitía. Sin haberlo leído, era plenamente consciente de que era un clásico. Lamentablemente, la primera versión que leí fue la que Oesterheld y Brescia realizaron. Una alucinante visión vanguardista y expresionista de la historia original que, desgraciadamente, ambos autores no pudieron desarrollar como deseaban porque los responsables de la revista donde se publicaba, Gente, les obligaron a finalizarla tanto por su infeccioso contenido ideológico como por la naturaleza abrupta de sus incendiarias viñetas ajenas en todo al gusto de los habituales consumidores de la publicación. Personas de clase acomodada o sin inquietudes revolucionarias, incapaces de empatizar con los abstractos gráficos compuestos por el dibujante uruguayo.
El eternauta era un cómic tan moderno y lleno de hallazgos que ha influido indirectamente en obras posteriores, a pesar de que debido a la nacionalidad argentina de sus autores, casi seguro que sus creadores no lo conocieron. Muy probablemente, por ejemplo, Robert Kirkman -el alma mater de The walking dead– no supiera nada de Oesterheld y Solano, pero la lentitud con la que se desarrolla su famosa historia de zombies recuerda de un modo a otro al principio de El eternauta. Cuyo mágico final por cierto hace rememorar, a su vez, (con las debidas reservas) a la conclusión de la tercera parte de Twin Peaks y el desarrollo otras obras posmodernas en las que los saltos en el tiempo juegan un papel fundamental como es el caso de Lost. Algo que extremarán aún más la segunda y la tercera parte y todas las restantes. Las cuales, en cualquier caso, no poseen ni de lejos el delicioso aroma de la primera. Un cómic que está viviendo un renacimiento desde que la pandemia aterrizó en nuestras vidas. De hecho, Netflix prepara una serie de televisión basada en ella. Prueba de que la interpretación política es tan sólo una de las muchas las que se presta una obra que, como todas las grandes, admite múltiples visiones y continúa sobrecogiendo hoy como el primer día. Provocando un misterioso placer conforme se pasan sus páginas que hace rememorar tiempos mejores para los lectores y la cultura en general.
Hay varios aspectos que me gustaría destacar antes de cerrar el avería y todos tienen que ver con la visión humanitaria y artística de Oesterheld.
1ºimagen:…..en esta ocasion caza caballos y osos…….
2ºimagen:….uno dice: cuatro nueves y el otro: cuatro jotas….jajajjjj…
3ºimagen:…..en el estadio de futbol metieron a 20000 perseguidos….
4ºimagen:….los pulpos estan sublevados con sus pescadores….
5ºimagen:…..este colega tiene cara de malos amigos y su mano parece de pulpo…..
PD: con los calcetines a juego:….https://www.youtube.com/watch?v=De1LCQvbqV4…..beatles….pulpo…
1) Mamuts y elefantes. 2) Están jugando al truco. Mítico juego argentino. 3) Resulta que era un espejismo todo lo ocurrido en el estadio. 4) Chernobyl. 5) Un viejo prototipo del diseño de futuro Doctor Infierno. PD; Muy buena esta canción realmente. Psicodélica, divertida y blada como el pulpo al que se refiere.