Psicóticos americanos
Han pasado más de veinte años, era exactamente agosto de 1992, pero todavía puedo recordar el impacto. La madre de mis vecinos me había dejado un...
Juan José Saer construye párrafos parecidos a nubes lingüísticas. Textos en los que se siente el sudor y esfuerzo de su hacedor. Saer retrata el vacío de la existencia acumulando materiales. Dando una importancia excesiva a los pequeños gestos. A cualquier conversación y movimiento. Piglia, por el contrario, es mucho más neutro. Utiliza el lenguaje como una máquina. No es romántico. Es casi un científico ilustrado. Su misión es dar equilibrio a la narración. Piglia siempre parece esconder algo de lo que sabe. Da la impresión de tener muchos más conocimientos de los que muestra. Algo que me hace leerlo siempre con interés. No tanto para saber lo que dice sino con la esperanza de averiguar qué es lo que no nos quiere decir. Shalam
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