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El chico de la moto

Jun 21, 2025 | 2 Comentarios

Existen pocos personajes cinematográficos más fascinantes que «el chico de la moto». Uno de los papeles de la vida de Mickey Rourke. Uno puede ver la película una y otra vez y leer artículos y artículos sobre la misma que el misterio no se agota.

Rourke transmitió desolación de un modo inaudito. En La ley de la calle, Rourke parecía por momentos un personaje de un filme de Pier Paolo Pasolini. Podría perfectamente pasar por el proxeneta Accatone. Era un tipo que sabíamos que venía de los infiernos aunque no terminábamos nunca de saber cuáles eran esos infiernos. Y eso lo hacía sumamente atractivo. El rostro de «el chico de la moto» transmitía sabiduría. En cierto sentido, era un filósofo pero también era un hombre de acción. Era un hombre que lo había perdido todo porque sólo había tenido ilusiones. La mirada de «el chico de la moto» no era una mirada norteamericana. Era una mirada europea al caos y al olvido. Coppola dijo de Apocalipsis now que su filme no iba sobre Vietnam sino que era Vietnam. La ley de la calle no va tampoco sobre pandilleros y motocicletas. Es la puta calle. El olvido. La basura. Es un cáncer en los testículos de un joven con su vida destrozada.

Cualquiera podía haber convertido a «el chico de la moto» en una caricatura. El papel se prestaba para la sobreactuación y los tópicos pero Rourke logró transmitir ambigüedad, hastío, fragilidad. Más que décadas, parecía haber eones de distancia entre el Marlon Brando de Salvaje y el Rourke de La ley.

Rourke parecía un poeta. «El chico de la moto» es poesía. Está ahí pero no está. Marlon Brando, James Dean eran presencias fuertes. Aparecieron en un momento en el que Norteamérica estaba fabricando sus grandes mitos juveniles. El Brando de Salvaje es Norteamérica diciéndole al mundo que ha venido para quedarse, que los pantalones vaqueros, el cuero, las chopper, las hamburguesas, su visión del mundo iba a imponerse, lo quisieran o no el resto de naciones. El Rourke de La ley es sin embargo un fantasma. Podría ser un veterano de Vietnam o un primo hermano de Travis Bickle. Su misterio sin embargo se agranda aún más porque reinó en los cines en la opulenta Norteamérica de los 80 y porque apenas sabemos de su vida ¿Dónde estuvo, de dónde viene, adónde fue? ¿No está en realidad muerto? Sabemos de su hermano, de su padre, del alcohol, intuimos, casi que vemos las frustraciones, la violencia familiar, las infidelidades conyugales, las desgracias, las vejaciones en el colegio, los primeros robos, la expulsión del instituto, las cabriolas en motocicletas robadas. Todo eso lo suponemos, casi que lo intuimos, pero nunca lo vemos, nunca lo sabemos.

«El chico de la moto» es indescifrable, es árido. Eso lo diferencia de los pandilleros de Pasolini. Los de Pasolini son puro presente, actúan, insultan, vejan a sus semejantes.  «El chico de la moto» es, sobre todo, leyenda, mito. Está pero no está y, sin embargo, su presencia lo inunda todo.

Rourke no interpretó a nadie. Tampoco a sí mismo. Rourke encarnó un alma. Cuando uno ve los ojos de Rourke en la pantalla, sigue el movimiento de sus manos, experimenta algo muy difícil de explicar. Casi espiritual. Algo difuso. Rourke no necesita hacer grandes gestos ni aspavientos para robarse todas las escenas. Precisamente «el chico de la moto» conquista por lo que no dice. Por lo que sabemos que sabe y nunca revelará. Porque aunque es un mito, hay algo en sus ojos y su corazón que está siempre a punto de romperse. «El chico de la moto» es duro, es un tipo duro porque es frágil y sensible. No al revés. Es un visionario porque no esconde el dolor. Lo muestra. Y eso es lo que lo convierte en el rey de los desheredados. Saber que estaba muerto mucho antes de morir. Shalam

لعواطف العظيمة هي أمراض لا علاج لها

Las grandes pasiones son enfermedades incurables

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….pienso que no podria saber lo que he hecho……
    2imagen….tambien no se lo que va a ser de mi…estoy en blanco…
    3imagen….no es que me fie mucho de estos tios…..
    4imagen….la kawasaki le gustaba mucho a los americanos de la base en alemania de wisbaden (elvis estuvo en la zona cuando la milicia)….prince purple rain 1984….
    PD….purple rain….el hey jude de prince….
    https://www.youtube.com/watchv=lElCzhjiPX8&list=RDlElCzhjiPX8&start_radio=1…………

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Si tú supieras lo que he visto y lo que he hecho y lo que se podría hacer. Si tú supieras. 2) ¿No me parezco a Al Pacino en esta foto? ¿A que sí? 3) Esta cabalgata en moto va más allá de lo lisérgico. Es casi un recorrido por el infierno. 4) ¿Qué soy yo? Un hombre muerto. Un hombre maduro. El motorista fantasma. El motorista de Dios que ha estado en cientos de rincones diabólicos. PD: De nuevo. No sé qué ocurre pero no se puede ver el vídeo. Cuando lo vea, comento. No quiero hablar de una versión de Purple Rain imposible. Pero sí.. me imagino esa maravillosa moto de Prince. Pienso en el vídeo de «When the doves cry». Cuando las aves lloran.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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