Martirologio
Existen determinados libros y fenómenos naturales sobre los que considero que no es necesario realizar ningún comentario. ¿Para qué? Son tan bellos...
El caballo de Turín, el testamento del cineasta de húngaro, es la filmación lenta y pausada de un suicidio: el de la humanidad. Un ensayo de Cioran dedicado al Apocalipsis. El fin del mundo. Una muestra de que para los humildes habitantes de los países del Este sólo han quedado dos opciones desde la caída del muro o el comienzo del siglo pasado: la locura o la pobreza. El camino de Nietzsche o el del padre y la hija retratados por Bela Tarr. Dos seres condenados que viven y respiran como si estuvieran siendo torturados. Sometidos por la mirada de un demonio que no los quiere en su reino. Los desprecia tanto que ni siquiera les hace un hueco en el lodo.
Bela Tarr es un asesino. Odia a sus personajes porque ama la vida. Sabe que el ser humano no es digno de ella a no ser que sufra y aprenda a redimirse. Por lo que retrata el egoísmo sin compasión y brinda por nuestra indefensión.
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