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El buen salvaje

Oct 6, 2023 | 2 Comentarios

A continuación dejo en avería un nuevo pasaje de Un reino oscuro que se encuentra incluido dentro de una reflexión más extensa (un monólogo de un duque) en la que lo que deseo expresar es cómo la Ilustración enmascaró muchas de sus perversiones bajo la sombra de la racionalidad y de las célebres luces culturales.

Un síntoma de que los sueños ilustrados no eran tan inocentes y puros es la guillotina. Todos los crímenes despiadados cometidos durante la Revolución Francesa hablan muy a las claras del deseo de venganza y alcanzar el poder de ciertos individuos y clases.

Otra prueba de que lo que emergió de la Revolución no fue la democracia cuyos requisitos había descrito excelentemente Montesquieu en su célebre El espíritu de las leyes fue la llegada como un tornado de Napoleón al poder. En cualquier caso, uno de los síntomas más claros de que todos aquellos discursos ilustrados no eran más que excusas para asaltar el poder es la oscura, indómita presencia del Marqués de Sade.

La literatura de Sade refleja muy bien las perversiones ocultas de los ilustrados. Lo que la Enciclopedia tapa: el sexo oscuro, la locura, el libertinaje. En este sentido, en Un reino focalizo esta faz perversa en la figura de un famoso filósoso (aquí el vizconde de J…) a quien acuso sucintamente de haber desarrollado su idea del buen salvaje después de haber disfrutado sexualmente de una criatura encontrada en los bosques. Una idea probablemente muy cruel para con este jacobino pero que sin embargo me es muy útil para los fines que busco en la novela.

En fin. Sin más dejo a continuación el pasaje que por cierto recomiendo leer escuchando el tema central compuesto por Bernard Hermann para la banda sonora de Psicosis.

 

 El buen salvaje

«Años atrás, el vizconde de J… había salido a cazar junto a los condes de L… y B… y el barón de C… por una enorme floresta existente en unos pueblos lejanos. Tras toda una mañana cabalgando, habían decidido descansar en una pequeña venta situada junto a un arroyo donde su propietario les había hablado con intenso fervor y entusiasmo del reciente descubrimiento realizado por varios campesinos de un niño que había crecido abandonado en cuevas entre animales. Gratamente sorprendido, el vizconde de J… manifestó sus deseos de conocer a ese joven ejemplar y, a la mañana siguiente, se presentó en la casa de los agricultores que lo mantenían atado en un establo. Y pronto, descubrió maravillado que, contrariamente a lo que hacían los hijos de plebeyos que ordenaba traer a sus aposentos, aquel muchacho no protestaba cuando lo acariciaba y desplazaba sus manos por su cuerpo. Con los otros niños todo era terriblemente complicado. Todo era ingentemente rebuscado. Todo era tremendamente problemático. A veces, los esforzados padres se arrepentían de habérselos cedido. Había negros días que los jovencitos lloraban o gritaban en plena vorágine de oscuras caricias. Pero aquel chico no. Aquel niño sonreía tanto si comía pescado como carne o fruta, tanto cuando era masajeado como cuando masajeaba. No estaba corrompido. No formulaba juicios morales. No criticaba ni al rey ni a los políticos ilustrados ni a la plebe. Sonreía y a veces se atrevía incluso a pronunciar una palabra que probablemente no comprendía pero siempre era de agradecimiento. Aquel muchacho era, sí, un buen salvaje. Y consecuentemente, el vizconde de J… no tardó en elogiar sus virtudes allí por donde iba. Paraba en una fonda a tomar vino e, inmediatamente, alababa las virtudes del buen salvaje. Paseaba por la ciudad y a todo aquel que saludaba le hablaba de las buenas dotes del buen salvaje. En cualquier reunión donde el vizconde de J… aparecía, no dudaba en exclamar virtudes sobre el buen salvaje, confesar su admiración por el buen salvaje, destacar la ingenuidad e inocencia del buen salvaje. Muchacho al que convirtió en la estrella de las celebraciones eróticas ilustradas que se llevaban a cabo continuamente en los palacios ilustrados de la ciudad, a las que los condes ilustrados y los duques ilustrados invitaban a todos los ciudadanos demócratas e ilustrados con la intención de que no hubiera un solo demócrata del mundo ilustrado que se quedara sin disfrutar de los placeres de todos los niños salvajes de todos los negros reinos ilustrados y demócratas occidentales». Shalam

من يصر كثيرا على آرائه لا يجد إلا القليل من الناس الذين يتفقون معه.

Aquel que insiste demasiado en sus puntos de vista, encuentra pocas personas que estén de acuerdo con él.

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….tomando las medidas oportunas para una guillotina mundial…..diez para dos al tutti frutti……….
    2imagen….este es nuestro amigo sin cuerpo…os parece bien?…
    3imagen….y entonces de segundo se sirve una «gallinica joven» (se eligio rubia, no de la guinea)….
    4imagen…..este si me lleva claramente a «el enigma de kaspar hauser» herzog1974 y al «el pequeño salvaje» truffaut1971…..
    PD….https://www.youtube.com/watch?v=31CbrIqx5HA….rugido de tigre……(parece un automovil a diesel…o una moto gp)….(incluso que esta durmiendo a pata suelta)…jajajj….guillotina natural….

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    • Alejandro Hermosilla

      1) muy bueno lo de tomando las medidas. Preparando la orgía total con tarta y dulces en medio de los coitos. ¡Qué vivan los pasteles! 2) Destrucción y corrosión. Un dibujo parecido a un cómic con más crueldad que una foto. 3) Buñuel más Sade más un poco de erotismo francés. Un poema-ensayo de Georges Bataille. 4) Un Tarzán truncado. Un nuevo civil deprimido. El mundo natural destruido. PD: Te iba a poner la canción «Rugido de Tigre» de Caligari pero como sé tu opinión sobre ellos pues pongo este disfraz de tigre de Hidrogenesse. https://www.youtube.com/watch?v=z6PlHf2cO6U

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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