Un hombre adulto
Es algo evidente que sin Stan Lee o Steve Ditko, The Amazing Spider-man no sería el cómic que conocemos actualmente. Lee perfiló el carácter de...
A Stern le llevó más de un año que su colección comenzara a alzar el vuelo, pero a Mantlo le costó tan sólo cuatro números encontrar el tono y la atmósfera adecuados. El tiempo que tardó en dar con dos carismáticos e inquietantes personajes: Capa y Puñal. Dos jóvenes que habían logrado poderes extraordinarios relacionados con la luz y la oscuridad tras ser secuestrados por una banda que los utilizaba como banco de pruebas de una substancia experimental. Ambos tenían mucho que ver con los mutantes. Había algo en ellos profundamente real y frío. Un halo solemne que a veces se diluía debido a su edad y precipitación, pero los acompañaba donde fueran.
Además, su cruzada contra los traficantes de drogas se conectaba con lo que ocurría en las calles de Nueva York en donde pocos años después el crack haría furor y, mientras tanto, decenas de adolescentes se hacían adictos a todo tipo de substancias. Lo que dotaba de sucio y duro realismo al ciclo de Mantlo que comenzó a definirse con su presencia. Sería real, tenebroso y sombrío pero no faltarían obviamente las dosis correspondientes de acción. Para entendernos, se aproximaría más al Daredevil de Frank Miller que al Spider-Man pop de sus inicios. Habría, sí, más lágrimas y depresión que risas. Y la inquietud y las sombras predominarían sobre la luz y la vitalidad.
Sin dudas, el plato fuerte de la etapa de Mantlo fue la relación de Spidey con la Gata Negra. Un auténtico tobogán sentimental por momentos agotador. De repente, Spider-Man tenía una compañera de juegos. Una mujer aventurera y amante del riesgo pero con cierta fragilidad emocional que la hacía realmente atractiva a la que Mantlo supo extraer todo el jugo. Por ejemplo, captó y amplificó perfectamente los brotes esquizofrénicos de la Gata. Lo cuales tenían que ver tanto con su espíritu adolescente como con su incapacidad de seguir las reglas y su necesidad de vivir en un mundo fantástico. Recorriendo los tejados de la Gran Manzana como una heroína de película. Una mujer libre que dictaba sus propias reglas y que, encontrándose enamorada hasta los huesos del trepamuros, se empeñaba en acompañarlo hasta el punto de casi morir (son entrañables por cierto los episodios en que se encuentra hospitalizada) por demostrar ser una eficaz guerrera. Una obsesión que le crearía un sinnúmero de problemas a ambos puesto que, posteriormente, la Gata llegaría incluso a realizar un pacto con Kingpin para alcanzar un mayor poder y no ser un estorbo para Spidey. Una diabólica entente que sería el detonante de su posterior separación.
Obviamente, el momento estelar de esta etapa fue aquel en el que, tras semanas de tortuosa indecisión, haciendo gala de una inquebrantable moral, Peter decidía revelarle su identidad secreta a la Gata y ésta lo miraba horrorizada porque ella, en realidad, de quien estaba enamorada era de Spider-Man. No del hombre detrás de la máscara. Lo que aumentaba el ya de por sí abundante costal neurótico de un desorientado Parker que acababa de sortear una estresante situación con la secretaria del Dr. Sloan, Debra Winger, y no terminaba de canalizar su atracción por Mary Jane.
Tampoco creo que haya muchas dudas de que toda la saga relacionada con el Búho, Doctor Octopus y Cabello de Plata es gigantesca. Mantlo le confirió un aspecto más serio al Búho que lo hacía temible. Un personaje a mitad de camino de una película de terror de serie B y de un noble decadente. A Cabello de Plata lo llevó a otra dimensión haciéndole traspasar los linderos del más allá y convirtiendo cada una de sus apariciones en espectral. En muchos momentos, el gangster se robaba todo el protagonismo. Se comía las viñetas. Y al doctor Octopus lo retrató con una fiereza pocas veces vista. Alguien egoísta y miserable dispuesto a todo para reinar que, debido a su agresividad, merecía justamente que en varias viñetas históricas, Spider-Man, fuera de control, le arrancara sin piedad unos tentáculos que no obstante, continuarían actuando a pesar de encontrarse separados de su amo.
1ºimagen:…ex-machina-2015-alicia vikander(musa sueca)….
2ºimagen:…..no pasaran!!!!
3ºimagen:…..arte cinetico (los ojos de un araño mirando a una araña), sonrisa…
4ºimagen:….la colega se ha puesto unas «boticas» con pelusa…….
5ºimagen:….la maldicion de la seda…………..
6ºimagen:…..estas figuras siempre efectistas, siempre volando……
PD:….https://www.youtube.com/watch?v=pgEni6wtW3M…1958-modugno-volare…..
1) Mafiacop. 2) La enorme sombra 3) La sombra imponiéndose. 4) Amor intrépido. Carnaval toda la noche. 5) ¡Qué horror! ¡Tienes el rostro desfigurado! 6) La batalla termodinámica. PD: https://www.youtube.com/watch?v=P6NNJq0FZN4 Alan Parsons-Prime Time… a volar
…….el video de alan parsons es una buena respuesta a ex-machina con final feliz (cachonda la avenida anmonia)…..el audio : «receta para ligar todo el mundo» , «cocacola a tó pasto» y a correr…sonrisa…..
PD:…..https://www.youtube.com/watch?v=tjdDgOYJgGw….fiesta de los maniquies-golpes bajos….1984….
Una vez hice una novela-ensayo sobre Bellatin en la que el escritor se enamoraba de un maniquí. Obviamente, el pasaje lo hice inspirado por la canción de Golpes Bajos. Hace unos días empecé a leer un libro sobre Germán Coppini escrito por un poeta de Cartagena.