Una goma de borrar
Si Franz Kafka viviera actualmente, escribiría diariamente sus relatos en el buscador de Google. Luego, tras tomar un sorbo del café, sin importarle...
Los Diarios de Chirbes respiran libertad. Franqueza. Son parecidos al café. Agrios y excitantes. Entre otros motivos, repito, porque son reflejo de su presente. Porque Chirbes no se proyecta en futuros meses o años. Vive el día a día con lo que tiene. Sin expectativas. Sin falsos sueños. El sexo, los cigarrillos, la buena comida y los libros mataban su ansiedad. Comprimían sus miedos. Le resguardaban frente a la queja. Las buenas noticias literarias las recibe con reposo. Sin excesivas alegrías. Las separaciones amorosas tampoco le abocan a la tragedia. En cierto sentido, es un espectador de su propia vida. Cuando entra un nuevo hombre en su habitación sentimos su alivio pero también que es consciente de los sufrimientos que posiblemente le deparará la futura separación.
Rafael Chirbes era un hombre adulto. Nada que ver con las imposturas de este mundo lleno de personas de mediana edad empeñados en parecer adolescentes. Asustados de las canas y las arrugas. Adictos a las cremas y gimnasios. Así que, de alguna forma, sus Diarios transmiten dignidad. La de alguien que acepta sus vicios y no intenta luchar contra la realidad. Lo que le permite describirla con la precisión del periodista sin tener que pagar el peaje de estos últimos.
Chirbes era un hombre solo. No profunda sino intensamente solo. Los días (que son muchos) en los que no escribe en su Diarios pesan tanto en nuestra lectura de los mismos como aquellos en que lo hace. Sus silencios estaban cargados de seca significación.
A Chirbes me lo crucé en una ocasión en un hotel de Xalapa. Lo saludé y me saludó. Eso me llamó la atención. Que no me negara el saludo. Podía haberlo hecho puesto que no me conocía. Yo era (sigo siéndolo) una persona completamente anónima. Alguien más en el trasiego de los pasillos de un edificio lleno de periodistas, escritores, público y trabajadores debido a la celebración de un festival literario. Así que lo más lógico es que me ignorara o me mirara con incredulidad o cara de pocos amigos. Pero, no, conforme abría el ascensor para dirigirse a su habitación, me saludó como se saluda a un conocido con el que hemos hablado en alguna que otra ocasión. Con cierta amabilidad. Sobre todo, con educación. Como aquel que es consciente de que es saludable respetar a quien nos repeta, saludar a quien nos saluda, amar a quien nos ama y perdonar a quien nos perdona. Por un mero tema de higiene personal.
1ºimagen…..gino paoli de viejo……
2ºimagen…..todavia fumando…….que pasa!!!!!……
3ºimagen…..voy hacia el otro lado que el pavo!………. es guapisimo cuando dos asuntos cualquiera se muestran reflejados en el espejo……………..
4ºimagen……soy un cachondo real………………….
5ºimagen……le he escuchado una entrevista yrafael chirbes tiene una voz extraordinariamente «radiofonica»…..
PD…….mira lo que he encontrao de valencia….la banda comica del empastre……….
https://www.youtube.com/watch?v=4XJUzBVS708…………
1) Español de novela de Juan Marsé recorriendo el puerto de Cuba en los años 40 del pasado siglo. 2) La vida se va yendo, se va. 3) No me había fijado en el pavo pero tienes razón. Seguro involuntario y crea un efecto que no sé bien cómo calificar. 4) imagen que inspira un lienzo con tema e influencias latinas: El vergel de la vejez. 5) No. No soy un político aunque lo parezca. Pero los conozco demasiado bien. Demasiado. PD: Muy bueno realmete el vídeo. Una curiosidad golosa. Tal vez le hubiera gustado a Chaplin. Sí.