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De putas

Feb 21, 2025 | 2 Comentarios

De putas

¿Qué pasaría hoy en día con Lenny bruce? Yo creo que ni habría pisado un escenario. Bueno, sí lo habría hecho. Probablemente le habrían dejado ir dando tumbos por lugares de mala muerte. ¡Hasta ahí bien! Pero estoy seguro de que, en cuanto alcanzara cierto reconocimiento, se lo quitarían de en medio. Lo hicieron en el pasado y ahora, con más razón, con más furia, con menos miramientos, lo volverían a hacer. Hoy las multitudes clamarían por cancelarlo. Las redes sociales lo fusilarían día sí día también. Hoy Lenny Bruce sería masacrado. Los políticos pagarían no para darle a un programa como a esos presentadores televisivos que todos sabemos quiénes son. No. Pagarían por llevarlo a la cárcel. Que alguien le diera una paliza y se le quitaran las ganas de subirse a los escenarios.

Yo la verdad es que disfruto mucho leyéndolo. Como he dicho más de una vez, dado que apenas dejó testimonios escritos, me tomo con filosofía y parsimonia la lectura de su libro. Podría acabarlo en dos o tres horas. Tal vez lo finalice en dos o tres años. A mi ritmo. Saboreando cada palabra. Lenny Bruce es jazz. El tiempo no se mide del mismo modo cuando nos acercamos a él. Muchos de los gamberros de la clase eran kamikazes. Otros eran lúcidos pero vagos y pasotas. Lenny Bruce es kamikaze y lúcido.

Hoy me gustaría dejar dos pasajes de su libro. Ambos se desarrollan en el mismo lugar. Un prostíbulo de Marsella llamado Madame Claridge en el que un trío de jazz árabe tocaba siempre en la barra. El caso es que aquel antro tenía una serie de habitaciones decoradas especialmente para determinadas fantasías. Por 20 dolares más de aquel entonces, las señoritas se disfrazaban y satisfacían los deseos ocultos de los clientes. Un escenario que supongo que a los cinéfilos les recordará a Belle de Jour o El fantasma de la libertad.

En este caso en concreto, quiero dejar dos de los encuentros de Bruce. El primero con una prostituta vestida de monja y el segundo con una dominatrix. Lo mejor de todo no es la fantasía en sí misma (de hecho, lo que tiene substancia es que la cuente) sino la última frase con las que termina cada uno de estos relatos. Es necesario aclarar que a Bruce no le ponían las mujeres sádicas ni las monjas. En el primer caso, la monja se sentó junto a él en la barra. Y en el segundo caso, se puso a los pies de una mujer dominante para experimentar. Ver qué coño era eso.

Aquí dejo el primero.

«En un momento, mis pensamientos se vieron interrumpidos por una hermosa «monja», con su hábito completo, su tocado, su cruz en el cuello, su alianza de casada con Dios y todo. Estaba tan excitado que le ofrecí una propina de dos mil francos para que se sentara y me contara su historia chapurreando en inglés. Aquél sí que era un número: una monja confesándose ante mí. Estaba fascinado con su descripción de la operación. Algunas de sus historias me pusieron los pelos de punta. Pero me dio un ataque de risa cuando me contó que muchos de sus clientes eran curas. Es cierto que mi filosofía va en contra de la religión organizada, pero juro que no me lo invento.

También me dijo que había tenido a algunos rabinos».

Y aquí el segundo.

«La Cámara de Tortura. Las paredes eran de un rojo sangre y estaban adornadas con látigos e instrumentos de tortura de toda clase. Había imágenes de hombres y mujeres en cualquier pose concebible de sufrimiento y degradación. Sonaba un disco con la Danse macabre. Cuando entró la chica con su disfraz satánico y su larga capa de Drácula, me eché a temblar de veras. Echó el cerrojo a la puerta. ¡Que iba en serio! A ver quién le explicaba ahora que yo sólo iba de mirón… Se quitó con soltura la capa. Debajo sólo llevaba unas bragas negras y un sujetador de realce, guantes largos de cuero, lo que parecían unas medias con lazos de cuero hasta las caderas y unos zapatos con tacones de aguja que medirían fácilmente veinte centímetros. Vino hacia mí y me amenazó con una fusta, la levantó sobre su cabeza y gritó algo en francés, dejando al descubierto sus blancos dientes afilados. Como en casi todas las demás situaciones delicadas de mi vida, me eché a reír. Se ofendió bastante y me echó.

Me había librado de una paliza por reírme». Shalam

كل الفن لا فائدة منه

Todo el arte es inútil

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…estoy tan seguro de lo que estoy haciendo que me dejo arrestar (acto publicitario)……
    2imagen….fijacion de guaperas….
    3imagen…..»i read the news today, oh boy»…….
    4imagen…me lo merezco, me lo merezco…..se lo merece, se lo merece….sonrisa….
    5imagen….dos, una para ti y otra para quien tu quieras…regalo …
    salvoconducto….
    6imagen….esta protagonista es un desastre….vete, traeme a otra..
    PD….https://www.youtube.com/watch?v=usNsCeOV4GM…a day in the life…1967….cualquier significado puede ser interrelacionado (la aportacion del espectador es la tercera parte segun una de las definiciones de arte)……

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    • Alejandro Hermosilla

      1) No sé qué es mejor si la policía o el ejército. 2) Me gustaría ser un músico de jazz. Que esta foto fuera la portada de un disco. 3) Digo yo más con una mirada que el periódico con toda su cháchara. 4) No hay nada más erótico que el dolor. Marqués de Sade. 5) Desfile de moda. Roma. Fellini. 6) ¿Quiere hacer usted bien su trabajo y golpearme? PD: psicodelia abrupta. Disrupción. Ruido manso.

      Responder

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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