Elektronische Spiele
Dejo a continuación la decimocuarta reseña del libro Los 100 mejores discos del Siglo XX. En este caso, dedicada a Elektronische Spiele del grupo...
La banda favorita de Ian Curtis era Black Sabbath. El músico inglés consideraba sus obras letanías sagradas. Rezos apocalípticos. Y estaba completamente fascinado por la historia de aquel noble omnipresente en su discografía que, ya entrado en la vejez y consciente de los pocos años de vida que le quedaban, se entregaba por completo al libertinaje. Ian entendía que aquella narración escondía un mensaje profético sobre el fin del mundo y solía escuchar Paranoid, Master of Sabotage o Technical Ecstasy insistente y repetitivamente. Y lógicamente, cuando junto a Peter Hook, Bernard Sumner y Stephen Morris formó Joy Division, se adentró en ese tortuoso mundo.
En su primer disco, Unknown pleasures, básicamente intentó reflejar el ambiente opresivo tanto del sótano donde el noble realizaba las torturas como del castillo que habitaba. Aunque en vez de describir sus costumbres y hábitos, exploró su mundo interior. Las airadas y contradictorias sensaciones que aquel misterioso y perverso ser tenía al alba y al anochecer, cuando cabalgaba en su caballo negro por los condados cercanos y cuando ejecutaba sus castigos y perdía el control. Pero, eso sí, no llevaba a cabo la narración de una forma lineal. Puesto que mezclaba versos en los que aludía a la tormentosa vida del decadente aristócrata con frases sueltas extraídas de la Biblia, tragedias de William Shakespeare, ensayos de Friedrich Nietzsche y poemas de Friedrich Hölderlin. Motivo por el que siempre ha sido tan difícil desentrañar sus letras y estas fueron consideradas enigmáticas a la par que visionarias.
Varias semanas después de haber grabado ese inescrutable monumento sonoro, Ian se suicidó. Muerte que, en cierto modo, era un sombrío presagio sobre cualquier aspiración futura de solidaridad social y anunciaba la llegada de una nueva peste: la soledad y el aislamiento. El pérfido, fatal individualismo que como un ángel negro devoraría las cosechas trayendo consigo el hambre y el lamento. La era de la desgracia. Shalam
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