El cordero cósmico
Dejo a continuación un nuevo videoavería sobre uno de los discos más fascinantes y complejos de la historia: The Lamb Lies Down On Broadway. La obra...
Aquella noche, Willy DeVille dio una inolvidable, inmensa lección de rhythm & blues. Una soberbia lectura de la historia del rock. Estilo que travistió y deformó como quiso.
Lo dicho. Una experiencia mágica que no he olvidado todavía porque el corsario convirtió San Javier en una taberna. Un bar de marineros. Y nos hizo vibrar, elevando el rhythm & blues a los altares de un género mayor. Dignificándolo a medida que cantaba legendarias canciones que, en sus manos, volvían a sonar rabiosas, vivas y peligrosas dado que Willy siempre tuvo la capacidad no sólo de hacer revivir el marchito, trasnochado espíritu del rock sino de devolverle peligrosidad. Convertirlo en ese azote que, durante unos años, hizo temblar el mundo a medida que se convertía en banda sonora de noctámbulos, rebeldes, borrachos y drogadictos. Música de tugurio, cabaret y perdedores. Consuelo de almas caídas y errantes. El maná de los desheredados. Shalam
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