Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
Contenido relacionado
Videoaverías
Averías populares
La escritora brasileña es una mezcla imposible entre Corín Tellado y Jean Paul Sartre. La escritura tropical, los artículos de revista femeninas de la época y el infierno existencial. Su escritura no roza el kitsch sino que lo desborda. Existe algo juvenil y (casi) ansioso en esa prosa aplacado por los modales y la educación. Muchos cuentos de Clarice parecen escritos por una señora con miedo de escandalizar, ser expulsada de un salón por su extravagante vestido y que se ve obligada a inventar todo tipo de subterfugios y recovecos para conseguir continuar siendo ella misma sin llamar demasiado la atención. Algo que -sobra decirlo- no logra. Y otro gran número de textos parecen escritos como si se aburriera. Como si el lujo y la comodidad la aletargaran y tuviera que hilar los finos tejidos de la escritura para distraerse.
Lispector escribía relatos con alma de cuento infantil. Tal vez por ello, no penetran totalmente en el drama humano, parecen de plastilina y seguramente, son comprendidos más y mejor por los infantes que por los adultos. Probablemente, en el fondo hablan el lenguaje de la niñez. Parece que la escritora brasileña se los estuviera escribiendo a un hijo y que, en medio de su transcurso, se diera cuenta de que, en realidad, los estaba urdiendo para huir de una sociedad que no la satisfacía o de sí misma. Por eso, la mayoría de ellos no son neuróticos sino que muestran la neurosis desde fuera, como lo haría una maestra en un colegio de párvulos o una madre asustada por sus hijos. Cuando, en verdad, -digámoslo claramente- su literatura nos habla del fin y de la angustia, de la mortalidad y el horror ante nuestra fragilidad. Es una escritura que duele pero no hace sufrir. Posiblemente porque todo lo que hizo Lispector, lo llevó a cabo púdicamente. Escondiéndose tras un lenguaje tan sorprendente e inverosímil que parece de dibujos animados.
0 comentarios