The master
Debo reconocer que no sentí nada especial la primera vez que contemplé The master. Y sin embargo, con el tiempo, sus imágenes han ido retornando a...
Jarmusch en los 80 era un destroyer. Un tipo con estilo clásico y al mismo tiempo arisco. Su cine era completa y desesperadamente opuesto al que se estrenaba en las salas. Era crudo y salvaje. Libre. Parecido a un disco en directo y sin casi trabajo de producción. Desnudaba las películas de todo lo superfluo y se dedicaba a experimentar con dos o tres elementos. A veces da la sensación de que esos filmes eran proyectos universitarios. De que habían sido rodados en una habitación y no con todo un equipo fílmico detrás. Siempre que los veo, repito, ecos de blues sucio suenan en mi cabeza. Por lo que supongo que alguna vez bajaré el volumen de una de sus películas y la contemplaré mientras escucho a Robert Johnson. Ya que, al fin y al cabo, recuperaron y mantuvieron vivo el alma del rock con mucha mayor intensidad y coherencia que una gran parte de los discos de su época. Shalam
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