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Better Call Saul (1)

Ene 10, 2024 | 2 Comentarios

Dejo a continuación un nuevo avería dedicado en esta ocasión a la serie de televisión Better Call Saul. El cual recomiendo leer escuchando una versión del tema original interpretado por Little Barrie del que se desprenden varios de los fragmentos que forman parte de la sintonía de introducción.

Por cierto que, debido a su extensión, este avería lo dividiré en tres partes. Hoy publico la primera y probablemente mañana y pasado la segunda y la tercera.

                                    Better Call Saul (1)

Hace unos días terminé de ver Better Call Saul y todavía estoy en shock. Llevaba unos cuantos años en los que me sentía indiferente hacia las series de televisión. Pero las increíbles andanzas del abogado Jimmi McGill (alias Saul Goodman) han logrado que repita escenas personales que eran ya no más que una nebulosa en mi memoria: quedarme una noche sin dormir viendo episodio tras episodio, buscar personas en los bares con quienes compartir anécdotas sobre el transcurso de la serie o sentir que unos cuantos personajes comenzaban a formar parte de mi vida como si fueran amigos íntimos o familiares.

Tal vez exagere un poco. Pero creo que no había sentido tal grado de empatía con una serie desde que vi Los Soprano. Aunque reconozco que El patrón del mal también me provocó parecidas sensaciones. Creo asimismo que Bettter Call Saul tiene unas cuentas concomitancias con la creación de David Chase porque, al igual que ésta, le cuesta arrancar. Coger tono. La primera y la segunda temporada de Better Call Saul son una especie de prueba y preparación para lo que viene. Son casi un ensayo de lo que será la serie. Según parece, Vince Gilligan y Peter Gould no tenían en principio el argumento completamente atado. Poseían una serie de premisas más o menos claras, un personaje que era la viva imagen del carisma (Saul Goodman), y unos límites argumentales y temporales marcados por Breaking Bad. Pero en lo esencial comenzaron tanteando poco a poco el terreno hasta entender bien a cada uno de sus nuevos personajes y simbiotizarse con ellos. Algo que la verdad es que se nota bastante.

Dicho esto, desde el mismo momento en que volvemos a reencontrarnos con el restaurante Los Pollos Hermanos (y, por supuesto, el maquiavélico Gus Fringg), la serie despega. Se vuelve adictiva. Se transforma casi en un motivo para continuar viviendo para sus seguidores.

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Uno de los ejemplos más claros de que Gould y Gilligan fueron improvisando sobre la marcha lo encontramos en el personaje de Kim Wexler (maravillosamente intepretado por Rhea Seehorn). Nadie hubiera pensado (tampoco ellos) en los primeros episodios que esa abogada atractiva, juiciosa e inteligente terminara convirtiéndose en la mujer de Saul Goodman. Y mucho menos que le ayudara en sus habituales fechorías convirtiéndose tanto en la protectora como en la más fiel admiradora y colaboradora de sus continuas farsas. Algo que en cualquier caso le provoca constantes problemas morales.

Kim Wexler al principio parece tan sólo un rostro bonito. Una mujer guapa cuya forma de vestir recuerda a la encorsetada de los clásicos abogados norteamericanos de las series de televisión. Parece, sí, una mera comparsa, un personaje secundario sin importancia que antes o después desaparecerá devorado por el huracán Goodman y la explosiva trama de droga y crímenes que se desarrolla en Nuevo México. Pero no sólo no será así sino que, lentamente, va adquiriendo cada vez más importancia hasta convertirse en un personaje imprescindible. Alguien que deja un hueco enorme en la pantalla cuando no aparece que además protagoniza dos inolvidables, tremendas escenas de la serie: aquella conmovedora en la que no puede contener el llanto en medio de un autobús y la inolvidable secuencia final. Una maravilla sobre la que volveré al final de este avería.

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No sé si es necesario entrar en el debate. ¿Es mejor Better Call Saul que Breaking Bad? Digamos que la serie que convirtió a Walter White en un mito era como una raya de cocaína. No daba respiro. Su ritmo era frenético. Pura ansiedad. Su mérito era ser capaz de atrapar y divertir de tal manera al espectador de tal modo que muchas veces no éramos capaces de vislumbrar que la mayoría de las peripecias de White y Jesse Pinkman eran totalmente inverosímiles. Breaking Bad era un partido de fúbol americano. Rock, cómic y droga. Era de hecho tan espectacular que algunos de sus finos y sutiles análisis sobre la sociedad postindustrial que nos presentaba podían pasarse por alto. Sin embargo, Better Call Saul es la moviola. Un meditado análisis y reflejo de ese espectáculo. De hecho, es mucho más lenta que la serie madre. Tanto que, sobre todo al principio, podría llegar a exasperar al espectador. Pero esa calma la hace también mucho más contenida y exacta.

Precisamente el que sepamos el destino de muchos de los personajes que aparecen en ella no le juega en contra sino que le permite profundizar en determinados aspectos de la sociedad retratada en los que Breaking Bad no podía darse el lujo de poner el foco. Es por eso por lo que Better Call Saul no es sólo un retrato visceral y un poco kitsch del narcotráfico y la despiadada sociedad capitalista norteamericana sino que es, a su vez, una radiografía veraz de los juzgados y los buffetes de abogados, de la crisis judicial, del ocaso ético occidental y de la soledad (no tan lejana en este último caso a la mostrada en Mad Men).

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En realidad, si Better Call Saul sorprende y divierte en muchos momentos es por la capacidad que tienen sus creadores de combinar influencias en apariencia tan disonantes y chillonas como las chaquetas de Saul Goodman. Hay paisajes que remiten a los cuadros de Edward Hopper y otros al cine de Wenders o al ambiente turbio de filmes como Corazón salvaje o El mariachi. Pero lo mejor de todo es que tampoco son exactamente eso. De hecho, Better Call Saul sólo remite directa y claramente a Breaking Bad. Ese mundo deslavazado. Por más que hay momentos (sobre todo, los protagonizados por el abogado Howard Hamlin) que pueden, a su vez, recordar de pasada a los filmes de Douglas Sirk, a los clásicos musicales y a las comedias en technicolor norteamericanas de los 50 protagonizadas por la clase alta. En cualquier caso, esos referentes son subvertidos en muchas escenas donde existe una clara voluntad sino de critica, sí de reírse del clásico estilo de vida de los empresarios y los profesionales liberales, que quedan de algún modo ridiculizados en un espacio como Alburquerque donde lo que predomina es la corrupción, el crimen, la violencia.

Hay algo, repito, que me parece increíble en Better call saul. La capacidad que tienen sus autores de recurrir a diversas influencias y referentes para mandarlos a tomar por culo inmediatamente. El tono paródico de gran parte de Better Call Saul permite que muchas referencias queden plasmadas en la pantalla pero que al mismo tiempo no sepamos ni distinguirlas ni apreciarlas ni reconocerlas del todo. Están ahí pero al mismo tiempo no están. Como la droga, el vicio, las armas, el dinero negro.

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De todas maneras, si tuviera que decantarme por Breaking o Better probablemente lo haría por la segunda por un motivo muy claro: el único, inigualable e inimitable Saul Goodman. ¿Se puede decir algo que no sea superlativo de la deliciosa interpretación de Bob Odenkirk?  Odenkirk lo hace tan bien, es tan impresionante su performance, que tengo muy claro que su carrera como actor está arruinada para siempre puesto que, aparezca donde aparezca, todos los identificaremos con el abogado que encarna. Algo que de una u otra manera también ocurrió con James Gandolfini y Tony Soprano. Hay actores que nacen, se forman y participan en diversos filmes a lo largo de su vida básicamente para tener la oportunidad de interpretar un papel. Este es el caso de Odenkirk quien vivirá siempre bajo la sombra de Goodman. El mágico y pérfido Goodman. La imagen del oportunismo y la sarcástica inteligencia.

La diferencia entre Walter White y Jesse y Saul Goodman radica en que los dos primeros llaman nuestra atención no por lo que son ni por lo que hablan ni por lo que hacen (bueno, tal vez por esto último sí) sino por los líos en los que se ven envueltos. Saul Goodman sin embargo llena la pantalla el solito. Podría ser el protagonista de un show de stand up comedy. Nos basta con escucharlo hablar de dietas, colesterol o viajes en barco a medida que le vende la moto a sus interlocutores para disfrutar a lo grande. La serie podría ser él solito hablando y timando a sus clientes o ayudándoles a ganar juicios perdidos con los más estrafalarios recursos y ya merecería la pena verla. Better Call Saul podría ser un show cómico y sería maravilloso. Eso no lo tiene Breaking Bad. La omnipresencia de Goodman. Pero si a eso le unes la trama de narcotráfico y las concomitancias con la serie madre, creo que tenemos un show superior. Más trascendente. Con menos ritmo, sí, con más momentos superfluos, sí, pero también más letal y conciso. Más verdadero. Walter White es un personaje de novela. A su vez, Saul Goodman podría aparecer en una novela de Tom Wolfe o de Truman Capote pero también en la realidad. Eso es de hecho lo que duele del personaje. Que por más caricaturesco que parezca ser, es ante todo verdad como comprobaremos en los estremecedores últimos capítulos de esta desbordante serie. Shalam

من يخاف الموت لن يفعل ما يليق بمن هو حي

Quien le tenga miedo a la muerte no hará cosas dignas de quien está vivo

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….el contexto me hace pensarlo y cambiarlo…(procedimiento artistico)…….
    2imagen….carpa señera catalana…..
    3imagen….me sorprende y me asusta…..
    4imagen….gran sombra del segundo plano, si fuera modisto modificaria la camisa a la rubia todo me ha salido bien confeccionandole una de tela metalica (dibujo hexagonal)……
    5imagen…. triunfador con cuello de piercing (alfiler pasador picos de la camisa)…
    6imagen….perro, pez e iguana….(y si se cambia el contexto?)…es solo una idea……….
    PD….https://www.youtube.com/watch?v=w65HE7yarRk…sidney becket…petite fleur…..clarinete…pag 10.crumb….(inconsciente colectivo) …..jajaj….(c.g.jung)…..

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Un cuadro de Edward Hopper pero subvertido por la estética de Alburquerque y Breaking Bad. 2) jajjaa.. sí.. cierto.. muy catalán. Muy preocupado por el dinero pero al mismo tiempo manteniendo el seny.. sobrino lejano de Núñez. 3) el capitalismo grotesco. Todos acaban convertidos en freaks. 4) Fotograma que podría ilustrar el comienzo de la típica serie de abogados. 5) Un fan de los Kinks perdido en la América postindustrial. 6) El deslavazado mundo contemporáneo. Influencia china y pop. Todo junto y desordenado y también ordenado. PD: veo que el libro de Robert Crumb está cumpliendo la función por la que fue regalado. Esto de Sidney Becket directamente es una maravilla. Impresionante. Séptimo cielo.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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