Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
Contenido relacionado
Videoaverías
Averías populares
Desde luego, V se benefició del miedo a que la guerra fría terminara con un accidente nuclear o un acontecimiento aterrador. Pero también de presentar una de las más crueles y truculentas villanas vistas jamás: Diana. Una mezcla entre una malvada madastra de cuento romántico, una cínica y frívola serpiente y una mala de vodevil clásico. Una arpía maquiavélica que se robaba todas las escenas con tan sólo arquear las cejas, imponía idéntico respeto a sus subalternos y semejantes que Darth Vader en Star Wars y además protagonizó la escena más célebre de la serie: su voraz ingesta de una rata. Una secuencia tan efectista como avasalladora que produjo un auténtico terremoto en la televisión de la época sólo comparable a la muerte de JR en Dallas o la de Chanquete en Verano azul provocando que decenas de miles de niños se lanzaran a coleccionar cualquier objeto relacionado con esta excitante producción.
Obviamente, el tema de los lagartos daría para unos cuantos averías con la que ha caído dentro del ámbito de la conspiranoia en los últimos años. No ha faltado quien ha leído la serie como una anunciación del Nuevo Orden Mundial o como un desenmascaramiento de los seres reptilianos que en realidad nos dominan y por supuesto han encontrado todo tipo de símbolos para reforzar sus teorías y el significado oculto de la obra. Aunque yo más bien creo que V es un mero entretenimiento adulto. Una obra en principio sugerente y misteriosa que finalmente no pudo ir más allá de lo que inicialmente prometía tanto por el talento de sus creadores como por las limitaciones de la televisión de los 80. Un formato que buscaba desesperadamente las audiencias y ese espectador medio al que posteriormente Davis Simon y otros cuantos genios comenzaron a dejar de lado para buscar la excelencia. Lo que provocó que la atención de los guionistas se centrara en los humanos y sus medios de resistencia y no tanto en lo verdaderamente interesante del producto: los invasores. Las costumbres de los alienígenas, su alianza simbólica y subyugante con el Mal y sus formas y medios de manipular tan cercanos a los de los regímenes autoritarios tipo 1984 o a los de nuestros gobernantes actuales. La habilidosa manera con la que convertían el planeta en un campo de concentración y lo disfrazaban de feliz centro de consumo. Shalam
0 comentarios