El día que murió Marcelo Mastroianni
Recuerdo perfectamente el día en el que tomé conciencia absoluta de que Occidente estaba condenado. Fue el 19 de diciembre de 1996. Fecha de la...
Don Felipe era una persona muy querida. Simple, sencilla y generosa. Un boxeador del espíritu. El hombre del apretón de manos. El hombre del cara a cara. De la mirada directa a los ojos. Una persona que deja un hueco en muchas vidas. Ese anciano árbol que parecía que nunca se vendría abajo. Uno lo veía y se acordaba al momento de aquellas épocas en las que los seres humanos eran granito y hablaban con los bosques y con sus manos tallaban la piedra y la tierra. Vislumbraba el principio y el origen del mundo, los tiempos de las cavernas y los ríos y los bisontes y el corazón de los arroyos y cabañas.
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