London Calling
London Calling es, sin ninguna duda, el Disco de The Clash. Su obra de referencia. Un conjunto de canciones que compararía a un paquete de tabaco...
Incluso en los tiempos en que su nombre invocaba ciertos aires vanguardísticos, Jethro Tull eran el pasado. Un Forever Woodstock o un Non Stop Utopia ácido e irónico. El deseo de encontrar lazos de unión entre Johan Sebastian Bach, la música de cámara y las cantatas medievales con el folk y la música progresiva. El eterno retorno de Dionisos. La máscara de los sátiros sacando la lengua a la cultura de la Universidad mezclando el lenguaje callejero con la poesía medieval y las alucinaciones literarias de Allen Gingsberg. Los campesinos ingleses en rebelión tomando la Torre de Londres destrozando el feudalismo para siempre entre gritos de odio y carcajadas feroces. El orgullo de los acantilados y paisajes de Escocia. Y el carnaval atravesando los siglos para transformar la civilización en una eterna bacanal. En esencia, sí, sexo y crítica feroz y sardónica.
A su manera, Jethro Tull fueron la rabia y la rebeldía. Eso sí, orquestada. El puñetazo de un violinista trajeado. Un director de orquesta cabreado. Pero también, la épica y el recuerdo. Un enorme canto al pasado en medio de una tormenta de bits tecnológicos, cifras económicas y petroleo.
En fin, más allá de la deriva vital y de las ínfulas narcisistas de Ian Anderson, escuchar la etapa dorada de Jethro Tull hoy en día transmite paz y regocijo. La sensación de estar ante músicos honestos que se tomaban la música muy en serio. Y que tenían muy en cuenta al vulgo y a la tan denostada plebe. Pues su mensaje se encontraba dirigido mucho más a las tropas que acompañaban a Lancelot o Ivanhoe que a los legendarios caballeros. Y les importaba más que el pueblo pudiera disfrutar de las conquistas llevadas a cabo por el rey Arturo que las condecoraciones que el monarca obtuviera.
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