Cerebros destrozados
Más que un disco, Maggot brain es un estilo de vida. Una conversación con el cosmos de una tribu de lunáticos. Un grupo de enamorados del ritmo...
En realidad, poco se puede decir de No other más que es una obra maestra a la que tal vez no haya favorecido del todo esa equívoca (pero meritoria) portada con aires modernistas e irónicos porque sus surcos rezuman lirismo y sensibilidad. Inocencia y maestría. Es una obra viva y atemporal llena de momentos inolvidables y sabiduría musical que podría servir para ilustrar perfectamente la evolución del pop y el folk americano de los 60 de no ser porque su clasicismo y franqueza sonaba probablemente fuera de lugar en la década de Bowie, Marc Bolan, New York Dolls y Kraftwerk. Prueba de que el empuje de las olas y las modas acostumbran a enterrar en la arena o a dejar sepultadas en el mar joyas inapreciables como este disco intenso y sensual, poético, triste y al mismo tiempo, cargado de delicadas vibraciones alegres. Un testimonio sincero de un alma que evidencia que la mayoría de los mejores poetas del siglo XX fueron rockeros. Juglares que transformaron diversos estilos -como ocurre en No other con el soul, el country o el gospel- en un excitante canal de comunicación de sus emociones ideal tanto para abrir corazones como para hacer reflexionar sobre el paso del tiempo y la contradictoria naturaleza del ser humano. La herida eterna. Shalam
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