John Rambo
No caben demasiadas dudas de que si Sylvester Stallone hubiera acabado Acorralado (First blood) tal y como estaba previsto con la muerte de John...
Seré claro. Me gusta Cartarescu. Respeto a Cartarescu. Casi que admiro a Cartarescu. Pero Solenoide me aburre soberanamente. Tengo serias dudas de que esta novela sea la obra maestra que decenas de escritores y críticos profieren en voz alta y en todo tipo de foros. Más que nada por su extensión. No por otro motivo. Creo de hecho que habría funcionado mejor con un tercio menos de volumen porque tanto la atmósfera como la tensión obtenidas tienden a diluirse con el paso de las páginas. Sin dudas, los episodios sobre el fin de la vocación poética del protagonista -un profesor de literatura de la Bucarest de Nicolae Ceausescu- me parecen muy logrados. Y también las descripciones fantásticas sobre las estructuras laberínticas de la capital rumana o las apariciones ya habituales en el resto de sus novelas de insectos que, de alguna manera, las entroncan con los textos de Franz Kafka. Pero, repito, que, a mi entender, le sobran páginas. Si este manuscrito me lo hubiera enviado un colega escritor y no lo hubiera publicado le diría que volviera a retocarlo, lo limara y sacara de su interior esa obra inolvidable que lleva dentro. Porque debido a su enorme extensión, yo al menos lo percibo como un proyecto irregular. Un gran libro que nunca pudo ser.
Lo que amo de Tarkovski es su autenticidad. Me creo todo lo que dice al contrario de la mayoría de textos que leo actualmente. El director ruso rinde cuentas con Dios y con su conciencia. Con nadie más. Y por eso no me molestan en absoluto sus opiniones a pesar de no estar de acuerdo radicalmente con muchas de ellas. Porque no escribe ni para medrar ni para recibir admiración sino porque realmente piensa lo que deja plasmado en el papel. El resto se lo deja a Dios al contrario de lo que habitualmente hacemos nosotros que se lo dejamos al resto de colegas o críticos buscando siempre un beneficio. Una actitud poco ética y probablemente también estúpida porque tal vez momentáneamente logremos confundir al mundo pero el paso del tiempo terminará por poner las cosas en su lugar. Y si algo tengo claro es que perdonará antes, mucho antes, a los artistas sinceros, que a los falsos. A quienes se expresan con sinceridad, aunque sea defectuosamente, antes que a los que lo hacen con calculada superficialidad y profesionalidad. Shalam
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