El sonido perfecto
Dejo a continuación un breve avería dedicado a las disquisiciones realizadas por Giles Smith en su desenfadado y divertido Lost in music. Una odisea...
Es lógico que la mayoría de ídolos juveniles queden traumatizados. La vida es para ellos danza y sexo. No hay días sino noches infinitas. Y no tiene más condimento que el transcurso de viajes y conciertos y el consumo drogas que prometen que ese momento nunca se irá. Que serán jóvenes eternamente. La heroína en concreto acaba con cualquier sufrimiento y malestar. A los pocos segundos, todo da la impresión de estar en su sitio y de que nunca se va a mover. Dave por ejemplo al consumirla sentiría que Depeche Mode nunca dejarían de grabar discos memorables y él siempre planearía sobre los escenarios de medio mundo y mantendría su imagen de efebo renacentista. Pero por el uso y abuso de la droga, casi acaba convertido en un cadáver. Su imagen durante los 90 era parecida a la de un espectro. Un fantasma que venía en un barco pirata a vengarse de las afrentas de su tripulación. Pérfidas traiciones inconmensurables.
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