Mueran humanos
Los discos de Mueran humanos son adictivos. Una ruidosa paranoia que huele a sangre y sexo por todos los costados. A vampirismo. Es muy fácil...
Lo diré claramente. A mí escuchar heavy me da ganas de follar. Me reconcilia con la naturaleza. Para mis oídos es algo parecido a lo que para mi cuerpo supone bañarse en una playa nudista. Un reencuentro con el salvaje, con el animal que llevo dentro. Razón por la que al contrario que cuando escucho música electrónica, tras escuchar un disco de Scorpions u Ozzy Osbourne, suelo encontrarme relajado y en paz, como si hubiera disfrutado con la mujer que amo de varios revolcones y orgamos tras una semana de sequía sexual.
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