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YTAK

May 12, 2026 | 2 Comentarios

Este viernes 15 de mayo, a las 19:30, se inaugura en San Javier un nuevo espacio artístico: una galería con un nombre sugerente, Ytak, situada en la calle Isla Graciosa, 10 (alto).

La exposición inaugural está dedicada al arte mexicano e incluye grabados, litografías y obras originales de autores clásicos (como Rufino Tamayo o Siqueiros) y modernos (como Francisco Larios o Fernando Flores).

La galería nace con vocación rebelde: abierta tanto a propuestas de artistas marginales y silenciados como a creadores ya reconocidos. El propósito es crear un lugar dinámico, con charlas y actividades donde el arte no sea un hecho exclusivo, sino social y compartido. Por supuesto, Ytak también abre sus puertas a proyectos musicales, literarios o teatrales.

Al frente de la sala se encuentra José Luis Gonzalo Molina Vargas, psicólogo y docente con una larga trayectoria vital y profesional. Tras vivir en México desde principios de la década de los 80, regresó a España hace dos años y ahora impulsa este nuevo espacio.

Contacto: apartado56@hotmail.com

He tenido la fortuna de ser invitado a escribir el texto de esta primera exposición, que dejo a continuación.

…de mexicanos

¿Qué fue antes? ¿El huevo o la gallina? Creo que esta pregunta clásica y, en cierto sentido, retórica cobra mucho más sentido del que parece cuando nos referimos al arte mexicano.

¿Por qué? Porque México fue surrealista mucho antes de que el surrealismo corroyera parte de los cimientos de la cultura europea, pero su sociedad y formas expresivas necesitaron de la mirada occidental para mostrar sin reparos su verdadera idiosincrasia y peculiaridad.

Mucho antes de que Paul Klee convirtiera los rostros en máscaras animalescas y angélicas, o de que Picasso deformara el arte y transformara el cubismo en una colorida alfombra, los mayas, aztecas, totonacas u olmecas ya habían creado petroglifos, cabezas y oráculos; figurillas, ídolos y tapices que reinventaron el color, el tiempo y la geometría, y que, sin duda, habrían provocado la admiración de medio mundo en cualquier feria artística o Exposición Universal.

Ocurre que, muy probablemente, de no haber sido rescatadas, reivindicadas o visibilizadas esas creaciones por los intelectuales europeos, habrían sido marginadas o quedado restringidas al consumo local. Algo que, queramos o no, ha provocado ciertas heridas en la conciencia de los mexicanos por su incapacidad para ser vistos sin filtros, como entes únicos y originales. Aunque asimismo, cierto orgullo.

¿Cómo no? Hay algo profundamente irónico y, al mismo tiempo, poético en el hecho de que ciertas formas, ciertos dioses y ciertas máscaras solo conquistaran valor (y volumen) cuando fueron reinterpretadas por el ojo europeo. El arte mexicano ya era, desde sus raíces, fiesta y conjuro, geometría y delirio, pero necesitó el espejo de París o Berlín para gritarlo al mundo.

Obviamente, esta fricción, este choque de miradas e identidades, ha provocado todo tipo de tensiones sociales y culturales (muchas aún no resueltas) a lo largo de la historia. Y, por supuesto, también artísticas. De hecho, pienso en parte que el célebre muralismo mexicano nació de este choque. Ya que, a su modo, era una forma de decirle al mundo sin ningún complejo y con absoluta monumentalidad que ciertas expresiones modernas eran autóctonas de México mucho antes de que se convirtieran en icónicas del arte del siglo XX.

Acaso sea una osadía lo que voy a decir, pero los primeros graffitis del siglo XX, sí, fueron murales, fueron hechos por mexicanos e invadieron las calles de su capital tras la revolución mexicana. Algo que también se puede afirmar de otros estilos. ¿No era, de hecho, el arte mexicano un arte expresionista mucho antes de que las formas quebradas y los símbolos instintivos y psicóticos se instalaran en la cultura centroeuropea?

En fin, esta pequeña (pero nutrida) y suculenta muestra de arte mexicano que se expone en esta nueva galería, de nombre sugerente y ancestral, YTAK, presenta con sencillez y claridad este proceso, o al menos permite entreverlo. De hecho, animo a quienes visiten esta muestra a que rastreen sus huellas cuando contemplen los grabados, litografías y obras originales aquí presentes de Rufino Tamayo, Siqueiros, Francisco Toledo, José Luis Cuevas, Fernando Flores, Rodolfo Morales.

Tal vez el espectador europeo no logre captar en primera instancia lo que hay de original y propio en la obra de todos los autores aquí expuestos, pero si mira sin prejuicios verá abrirse ante sí una cosmogonía única. Las máscaras y siluetas de Rufino Tamayo, por ejemplo, tienen más que ver con las culturas precolombinas y las figuras de poder ancestrales que con el expresionismo europeo. Los paisajes y árboles coloridos, llenos de matices simbólicos, de Fernando Flores apuntan más al horizonte mexicano y las culturas autóctonas que al arte naif. El arrobo, nocturnidad y pasión que envuelven los retratos de Siqueiros tienen más raíz en la noche indígena y mestiza que en cualquier vanguardia del viejo continente; como, del mismo modo, los collages de Rodolfo Morales tienen más que ver con el arte casual callejero de Oaxaca que con las doctrinas posmodernas.

En fin, podría seguir, pero creo que se entiende la idea: el arte mexicano, sí, es un espejo social y metafísico de la realidad precolombina y el maremoto globalista vivido en el país desde mediados del siglo XX. Es un arte profundamente vivo que, sin embargo, logró ser reconocido y nombrado a partir de la mirada occidental. Una influencia que en parte lo condicionó y en parte sobrepasó, porque nunca dependió de la misma para ser y estar.

Volvemos al principio del texto: el misterio del huevo y de la gallina.

Quizá una manera sugerente de mirar estas obras sea concibiendo la raigambre europea y americana como dos realidades indisolubles, vinculadas por el mismo misterio y milagro: el de la creación. Estas obras son, por tanto, resultado de la onírica unión entre lo ancestral y lo moderno, entre la cultura escrita y la oral, entre la pintura académica y la natural. Son tanto una lección de humildad para los europeos como un recordatorio de sus raíces autóctonas y universales para los mexicanos. Prosa y poesía, nostalgia y alegría y, sí, huevo y gallina a la vez. Shalam

لعل أعظم درس في التاريخ هو أن أحداً لم يتعلم دروس التاريخ.

Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…watermelon…aproximacion a picasso….
    2imagen…ver por favor a hans prinzhorn…»expresiones de la locura» el arte de los enfermos mentales…art brut(jean dubuffet…
    por cierto la hoja gallo-gallina de la tierra raiz se llama tipuana(vilano libelula amarillas)….
    3imagen…pupila quemada (fahrenheit 451-1966-truffaut) (antiguo reloj de sol)….
    4imagen…luchas agricolas evitando las sangres….
    5imagen…maternidad con fondo maga (el fondo hay que cambiarlo)…pacha mama…jajajjjj
    PD…harry styles…2020…watermelon…aproximacion a picasso
    https://www.youtube.com/watch?v=7-x3uD5z1bQ&list=RD7-x3uD5z1bQ&start_radio=1

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Máscara roja. Esgrima artística en el mundo de la lucha libre. 2) Buenísimo lo que indicas. Hans prinzhorn. Dubuffet. locura mentales. Unión entre la vanguardia y los locos y los pretroglifos y piedras eternas. Total. Verdad. Real. 3) Medalla de trigo en el mundo de los iconos mayas. Campo abierto y amarillo. Van Gogh quería llegar aquí pero lo hizo más lejos. 4) Danzas nocturnas, cubanas, bailes. Aparece un poema cubano de Nicolás Guillén. 5) Virgen de los remedios. Cultura indígena. Juan Rulfo. El llano en Llamas. México eterno. PD: tal vez sea demasiado standart. Tendría que escucharlo más. ¿Quién sabe? Prince se lo comía en un solo tema.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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