La campana
Dos de los últimos libros que he leído, -Los hermosos años del castigo y La campana de cristal- exploran el peliagudo tema del sucidio. La novela...
Dejo a continuación un pequeño y agudo fragmento de su fascinante introducción a la novela que lo convirtió para siempre en un mito literario. Un fantasma aún más vivo que la mayoría de nuestros contemporáneos: «La droga es el producto ideal… la mercancía definitiva. No hace falta literatura para vender. El cliente se arrastrará por una alcantarilla para suplicar que le vendan… El comerciante de droga no vende su producto al consumidor, vende el consumidor a su producto. No mejora ni simplifica su mercancía. Degrada y simplifica al cliente. Paga a sus empleados en droga. La droga produce una fórmula básica de virus «maligno»: El álgebra de la necesidad. El rostro del «mal» es siempre el rostro de la necesidad total.
Que se comprenda por razones obvias que todo hecho, por algo fue necesario, en este matiz de la existencia
que aún se resiste a coincidir con el ego la vida lo mundano, pues nadie sabe por qué siguen estando restringidos las concepciones formales de espacio y tiempo, y siguen cerradas o mal interpretadas las puertas de las infinitas percepciones o estados de conciencia, que se se pueden y se dan, lleno de misterio y confianza en el infinito que me contiene me penetra y por la gracia e permite estas letras escribir, nada más