Twin Peaks: la pesadilla pùrpura (3)
Dejo a continuación la tercera parte del texto Twin Peaks: la pesadilla púrpura (aquí la primera y la...
Como solía ser habitual, el capítulo estaba filmado con un ritmo impecable. Era realmente una delicia. Una golosina fílmica. Aunque no me interesa hoy tanto apuntar allí sino a la subversión de valores que presentaba. Al hecho de que fuera un niño quien controlara a sus mayores. Porque creo que, lentamente pero sin pausa, la educación está virando hacia allá por diversos motivos que sería muy largo analizar. Puesto que cada vez existen menos límites para la satisfacción de los antojos infantiles y adolescentes y más restricciones a la autoridad paterna. Un hecho que tal vez acabe provocando el nacimiento de generaciones de monstruosos niños parecidos a los descritos por Rod Serling.
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