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Un camino. Día 1 (1)

Jul 17, 2025 | 2 Comentarios

Continúo con la crónica de mis sensaciones y experiencias en el Camino de Santiago. En este caso, concretamente, la del primer día. Como no quiero abrumar, la dividiré en dos partes. Aquí dejo la primera y en breve subo la segunda.

Un camino. Día 1. (1) 

Desde el primer momento en el que cargo la mochila a los hombros y me coloco el sombrero (para evitar el sol) me siento bien. He preparado con tranquilidad el poco equipaje que llevo. No pesa mucho. Pero el peso no es, no debería ser un obstáculo. Recuerdo, por ejemplo, aquella célebre escena de La misión, el filme de Roland Joffe, en la que Rodrigo Mendoza (el personaje interpretado por Roberto De Niro) expiaba su culpa por matar a su hermano y ser un esclavista transportando sus armas y su neceser a través de escarpados montes, riachuelos y acantilados hasta ser perdonado por los guaraníes.

No es obviamente posible comparar la penitencia de Rodrigo con la de la mayoría de peregrinos del Camino. Al fin y al cabo, el capitán que De Niro encarna es un asesino. Ni más ni menos que un fratricida. Es cierto, por otra parte, que, a lo largo de su historia, muchos delincuentes arrepentidos han decidido hacer el Camino para intentar ponerse en paz con ellos mismos y con Dios. A su vez, casi todos nosotros tenemos faltas de las que nos arrepentimos y nos gustaría expiar. Pero, por lo general, suelen ser más leves que las citadas. Lo que no significa que para cada uno de nosotros no sean importantes. Hay personas que han perdido amistades, parejas o se han enemistado con sus familiares por orgullo, egocentrismo o envidia. En este sentido, el Camino es una puerta abierta a todos ellos. A todos nosotros. Quien desee calmar su mente y conciencia tiene una oportunidad abierta en este peregrinaje donde aseguran que el espíritu vuelve a su sitio, a su lugar original. Algo de eso debe haber cierto. Yo recuerdo, por ejemplo, que al primer y único Camino que he hecho hasta ahora fui con actitud un tanto escéptica pero meses después de terminarlo tenía yo un equilibrio personal desconocido hasta entonces en mí. Era capaz de distinguir con mucha mayor claridad lo accesorio de lo esencial.

En esta ocasión comienzo mi recorrido en la Catedral de Barcelona. Lo hago junto a Marcos y César. Los dos amigos que me recibieron cuando llegué en bicicleta a la ciudad condal días atrás. No puedo imaginar mejor compañía para iniciar este viaje. Caminarán unos metros conmigo y luego partirán. Antes de comenzar, me vuelvo al pórtico de la Catedral y pronuncio en voz baja mi propósito. De nuevo vuelvo a sentir algo especial. Algo íntimo y sagrado. Tengo ya 50 años. Un amigo me comentó que la mejor edad de la vida para realizar esta ruta es pasados los 40. No es bueno generalizar. Siempre es algo reduccionista. Pero varios símbolos, ciertas sensaciones me hacen pensar que es tal y como él dice. Hay que tener cierto bagaje en la espalda para empatizar con el mensaje profundo de una ruta que no importa las veces que se haya transitado siempre es abierta y trascendente.

Estos últimos días por cierto he estado leyendo algunos datos sobre la Catedral de Barcelona. La mayor parte de los oriundos de la ciudad conocen bien la historia de este proverbial monumento cuyos orígenes se remontan al Siglo IV y en el que se han superpuesto diversos estilos a lo largo de los siglos. Pero no así muchos de sus visitantes. Me parece realmente sorprendente que el aspecto que presentara en el siglo XIX fuera tan paupérrimo como para que el mismísimo Antonio Bofarull hiciera mofa de su fachada. Con buen criterio, para dotar de la solemnidad y del grandioso aspecto que ahora presenta se convocó un concurso en 1882 que ganaron Joan Martorell y Gaudí. No obstante, el célebre empresario que la financiaba (Manuel Girona) no estaba de acuerdo con el vencedor y eligió su propio proyecto y el de José Oriol Mestres. Un proyecto que sufrió muchos cambios a lo largo de los años y que se vio obligado a culminar Josep Font intentando aunar las mejores ideas del de Martorell y el de Mestres. Un rocambolesco episodio que no obstante incide en la constante fusión de ideas, tiempos, estilos y conceptos que hay en esta Catedral cuyas paredes rebosan misterio, secretos y profundidad por todos sus costados. Tengo la impresión de que podría estar estudiándola un año entero y aún así me seguiría deparando sorpresas.

Aquí, en un escenario montado frente a la fachada de esta actualmente, sí, rotunda catedral, vi un concierto de Lou Reed en 1998. Fue un recital intenso, bueno, correcto. Los fans del músico norteamericano lo disfrutamos aunque hay que reconocer que su punto fuerte no eran los directos. Lou Reed no era un increíble músico en vivo. Tampoco, por supuesto, era mediocre. Probablemente la mejor época para verlo en los escenarios eran los 70. Hay testimonios de todo tipo de sus recitales. Hay quienes aseguran que se caía de lo drogado que estaba y los que afirman que la intensidad de sus interpretaciones era máxima. En su juventud, Lou era muy peligroso. Sus directos debían transmitir locura. Cuando yo lo vi, Lou ya era un hombre maduro. Podía pasar por un profesor universitario. Era un intelectual. Un poeta moderno. Su concierto fue contundente, sobrio, riguroso.

Comienzo a caminar por Barcelona. Libre, ingenuo, tranquilo. Sólo tengo la duda de dónde dormir. Esta etapa debería concluirla en San Cugat pero en la aplicación de Gronze advierten que en esa localidad no hay ningún albergue de peregrinos. No tengo el ánimo como para pagar más de 50 euros por una habitación y tampoco me siento tan confiado como para buscar allí un clérigo y explicarle mi caso. Si debo hacerlo, lo haré con el tiempo, más tarde. Así que lo más probable es que me dirija hacia Ullastrell. Allí sí hay alojamiento para peregrinos. Pero tal vez sean demasiados kilómetros para la primera etapa. Con esa duda en mente prosigo andando.

Andar es una actividad que unos cuantos escritores (pienso, por ejemplo, en Roberto Walser y Camilo José Cela) han intentado reivindicar de la que el mundo moderno ha renegado. El coche nos ha convertido a todos en nobles que van a caballo y que pueden prescindir de sus piernas para desplazarse. Quienes caminan son ahora mismo locos o poetas. Pobres, marginados. Personas aisladas. En cierto sentido, recuerdan a los juglares de antaño. Sólo que en este caso nadie está interesado por su música y poemas.

Conforme voy saliendo de Barcelona me alegro de dejar atrás la ciudad. Uno va al Camino a recorrer pueblos, olvidarse de grandes aglomeraciones, tomarse la vida por unos días con tranquilidad. La ciudad condal no es especialmente agresiva pero es una gran ciudad y eso provoca todo tipo de malentendidos diarios entre las masas. Los locales comerciales, los cargos en los centros culturales y los casas de Barcelona pertenecen por lo general a los oriundos pero las calles son ahora de los turistas y de los vehículos.

A medida que me alejo de ellas me voy sintiendo mejor. Pero no termino de sentir que estoy en el Camino hasta que no veo la primera flecha anunciando la dirección que debo tomar. Al contemplarla siento al fin que estoy ya en ruta y que no viajo solo. Tal vez dentro de cien o doscientos kilómetros me cruce con algún peregrino. Puede que antes. ¿Quién sabe cuándo? Lo que es seguro es que lo haré. Shalam

حيثما توجد المحبة والحكمة لا يوجد جهل أو خوف

Donde hay caridad y sabiduría no hay ignorancia ni temor

2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen…que cantidad de sillonacos tiene el portico de la catedral, este es el sitio…..
    2imagen….como ayer por la noche en youtube retome el perro andaluz(21´) cuando aparecen los dos novios tirando de los dos pianos con los dos burros putrefactos dentro pienso en tu ilustracion de de niro….
    3imagen….colegazos marcos y cesar y alejandro encima de la bici..
    4imagen…que guapo es empezar cualquier cosa…absolute beginners…(carro a caballos)….
    5imagen….lou, lou, lou, lu,lu, luuuuu, luuuuuuu, jajajjj
    6imagen…la banda del mirliton (comediantes en el septimo sello, gran libertad, gran vision mariana)…..
    PD…campos de estrellas….la via lactea…1969…el sueño del fusilamiento del papa…..
    https://www.youtube.com/watch?v=iFm_If0xegc

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Ángeles subiendo hacia las alturas en bucle. Secuencia propia de los dibujos animados. 2) Insólita y siempre bienvenida referencia a El perro andaluz. Expiación acuática. De ahí al fondo de los océanos y siglos después se encuentran una calavera yaciendo en la arena. 3) Marcos y César. Tequila: «No. No. Que el tiempo no te cambie». 4) La iglesia de un pueblo perdido de México en pleno centro de Barcelona..jajaj 5) ¡Coño! El profesor de retórica se pone a cantar. Y lo hace bien. Sí. 6) Locura juglaresca. Els Comediantas. Plazas, fuego y cánticos. PD: maravillosa la interpretación de la profesora-presentadora. Tengo que ver quién es. El diálogo de las niñas también es increíble. jajaj. Muy bueno. Me imaginé que fusilaban al Papa.

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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