Perro fantasma
Como ocurre con las grandes obras, Ghost dog no posee únicamente una sola lectura. A mí, por ejemplo, me gusta interpretar el filme de Jarmusch como...
Lamentablemente, su esplendoroso futuro se quebró debido a su homexualidad. De todos es sabido que Monty nunca aceptó del todo su condición. Tenía miedo a ser descubierto y de que este hecho perjudicara inevitablemente a su carrera. Le condenara al ostracismo y de que, por tanto, los aplausos y suspiros de admiración que su eclosión había generado se convirtieran en gritos de odio y ausencia de llamadas importantes en su teléfono.
Creo que su tragedia lo terminó por convertir en el excelso intérprete que fue. Al fin y al cabo, Montgomery Clift era alguien que estaba siempre interpretando un papel. Nunca podía ser él mismo. De hecho, fue actor más por azar que por vocación. Por un imprevisto del destino. Y, en principio, no estaba en sus planes dedicarse al cine puesto que consideraba el teatro un arte mucho mayor y trascendente. Pero todo ese caótico mundo interior contribuyó ciertamente a hacer de él un inmenso artista.
Marlon Brando tenía tanta energía que parecía que iba a romper la pantalla en cualquier momento con su mirada. James Dean era revoltoso. Se movía como un pato elegante ante las cámaras y gozaba exhibiéndose. Mostrando su alma egocéntrica y rebelde. Pero Montgomery Clift no parecía disfrutar exhibiéndose. Incluso cuando aparece en primer plano, existen ciertos movimientos y gestos que nos indican que si pudiera, preferiría permanecer en el fondo. Montgomery no deseaba ser contemplado. No quería que se enamoraran de él. Evitaba al público y se concentraba totalmente en su personaje. Muy probablemente, porque tenía un miedo feroz a que los espectadores descubrieran su secreto. Un temor que lo transformó -repito de nuevo- en un enorme actor. Una persona que deseaba pasar desapercibida. Anhelaba ser un hombre gris y se comportaba ante la cámara con la sobriedad de un funcionario pero poseía un talento desbordante. Era, sí, un genio a pesar de sí mismo. Shalam
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