AVERÍA DE POLLOS: Inicio E Biografia E Suerte

Suerte

Mar 16, 2023 | 2 Comentarios

Con el tiempo, voy comprendiendo diversos pasajes de libros que, en su momento, no terminé de entender. Hay uno en concreto en El guardián entre el centeno que siempre me había desconcertado. Concretamente, aquel en el que Holden Caulfield expresa su fastidio cuando su profesor de historia, Spencer,  le desea buena suerte y, a continuación, asegura que él nunca le diría algo así a nadie. Aunque como el contradictorio adolescente que es, sí que pronunciará la palabra suerte (en otros contextos) a lo largo de la novela en varias ocasiones. Generalmente, frente a personajes que no son de su agrado.

A lo largo de los años, no dejé nunca de preguntarme por la causa de esta (en apariencia) inane aversión. Siendo Caulfield un personaje que detestaba la hipocresía, alguna moralina debía percibir en esa expresión que yo al menos (por inexperiencia, ingenuidad o escasa inteligencia) no terminaba de vislumbrar.

Durante mucho tiempo fui formulando diversas teorías al respecto, pero nunca terminaban de encajarme y, por consiguiente, no las daba por válidas. No obstante, hace unos meses una amiga me comenzó a aclarar el asunto. Tenía yo que acometer un trabajo importante y cuando se despedía me deseó suerte. Pero no tardó en rectificar pues, bajo su punto de vista, la suerte era para los mediocres y yo me encontraba perfectamente capacitado para esa empresa en particular. Así que deduje que, en realidad, desear suerte a alguien significaría implícitamente (y en parte, sólo en parte) reconocer que no se encuentra del todo preparado para la acción que va a ejecutar. Necesita, en cierto sentido, una ayuda externa del azar.

Semanas después escuché a un lama afirmar que no existe nada más triste para un budista que escuchar a un practicante decirle que ha adquirido un boleto de lotería. Para los budistas, nada de lo que nos ocurre es cuestión de suerte. Todos tenemos lo que merecemos y necesitamos para dar un salto evolutivo en esta vida. Recogemos lo que sembramos en esta y otras vidas. Nuestro nacimiento, nuestra muerte, nuestros accidentes, nuestros encuentros amorosos no son azarosos. Por lo tanto, nuestra misión radica en trabajar para nuestro perfeccionamiento espiritual y, por ende, el de los demás. En este sentido, apostar, ir al casino, echar la quiniela serían actos que, (sin ser nocivos), en gran medida revelarían desconfianza en nosotros mismos al conceder fuerza a un factor externo (el azar) que supuestamente debería resolver nuestro descontento existencial. Algo que el dinero nunca logrará y mucho menos si es considerado mas importante que los tesoros espirituales.

En cualquier caso, creo que no he resuelto completamente la ecuación planteada por Caulfield hasta hace unas horas. Un compañero  de facebook acaba de estrenar una película y pedía a sus amistades que, por favor, no le desearan suerte sino que fueran a verla en los cines. No me ha costado en absoluto empatizar con él. Hace unos meses experimenté algo parecido. Cuando anuncié la publicación de Un reino oscuro, varias personas me desearon suerte. Supongo que unos cuantos comprarían el libro y otros no. Pero no pude evitar pensar que, justamente, quienes pronunciaban la fatídica palabra, no se harían con la novela. De hecho, en algún caso, sentí que la expresión llevaba cierto veneno oculto. Rencor tal vez. Una percepción probablemente equivocada, completamente errónea, pero que, repito, me hizo terminar de comprender al fin la reflexión de Caulfield sobre cuyo sentido me he ido preguntado a lo largo de varias décadas. Una prueba más de que los libros que nos marcan, continúan en nuestro interior durante toda nuestra vida por los motivos más inesperados.

Estoy convencido de que, cuando vuelva a releer la novela, no podré evitar sonreírme a mí mismo al detenerme en los siguientes pasajes: «Cuando ya había cerrado la puerta y volvía hacia el salón, me gritó algo, pero no lo oí muy bien. Estoy seguro de que me gritó “buena suerte”. Espero que no. Dios quiera que no. Yo nunca le gritaría a alguien “buena suerte”. Si lo piensas bien, suena horrible» (…) Al salir la viejecita me gritó «Buena suerte» con el mismo tono con que me lo había dicho Spencer cuando me largué de Pencey. ¡Dios mío! ¡Cómo me fastidia que me digan «Buena suerte» cuando me voy de alguna parte!». Shalam

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2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1imagen….trazos cortos y nerviosos……
    2imagen….el humo, el cigarrillo y yo hemos salido de la pantalla (falta el patio de butacas)…
    3imagen….la carne del 9 no es transparente…..sonrisa…
    PD….https://www.youtube.com/watch?v=q9bg3vZb9VA….viaje a ninguna parte…fernando fernan gomez..1986….

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Se intuye cómo será de anciano. 2) Me pregunto si suena rap de fondo, trip hop, trap o Bur Bacharach…jajajaj 3) Portada de un posible nuevo filme de Gus Van Sant tipo «Elephant». PD: Esta escena es genial. La revolución cinematográfica…jaja

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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