Perversos poetas
Como saben los habituales lectores de averíadepollos, este próximo viernes y sábado estaré firmando ejemplares (a quien lo desee) de El jardinero y...

Según parece, Julio Verne basó su diseño exterior en unos moluscos cefalópodos de la familia Nautilidae. Así que probablemente, su submarino no es, como algunos creen, un homenaje velado al Nautilus creado por Robert Fulton en 1798. Un sumergible capaz de permanecer ocho metros bajo tierra durante 24 horas. En cualquier caso, no fueron únicamente su diseño exterior y su extraordinaria movilidad los rasgos que me sedujeron del submarino sino su biblioteca, su salón o los cristales a través de los que se contemplaba la fauna marina. Ante todo, porque eran símbolos, vestigios de una civilización que la presencia amenazante de la nave cuestionaba.
No obstante, aún más que el Nautilus, la atracción y protagonismo de la obra recaía, sin dudas, en el capitán Nemo. El verdadero motor de Veinte mil leguas de viaje submarino. Pues todo en la novela de Verne dependía de él. Incluso por momentos el destino de la humanidad. De hecho, hasta los tiburones parecían respetarle. Sentirse cohibidos por su aura. Esos silencios, esas miradas profundas y perdidas, su talante extremadamente respetuoso y sagaz unido a cierta pesadumbre y remordimientos que abrían compuertas a un pasado inescrutable que cada uno de los pliegues de su frente, además de su mirada adusta y tormentosa, dejaba entrever como traumático. Nemo era un hombre culto sometido a todo tipo de pasiones e instintos que generaban un cúmulo de sensaciones contradictorias. Era un déspota de la nobleza y la verdad. Un asesino elegante con principios más rígidos y fuertes que el común de los mortales, capaz con su sola presencia de provocar más incertidumbre y asombro que el fondo de las aguas.
Lamentablemente la mente racionalista de Julio Verne se sintió obligada a explicar su origen. El interés y misterio que habían generado su soberbia figura forzaron al escritor francés a hacerlo reaparecer al final de La isla misteriosa y desvelar capítulos esenciales de su biografía antes de hacerlo desaparecer para siempre. Resulta curioso pero por una de estas paradojas del mundo moderno, una obra que invocaba el misterio desde su título, terminaba por desentrañar una de las mayores incógnitas literarias de su época.
Por cierto que el final de Nemo fue absolutamente consecuente con su vida y las visiones del inframundo de diversas tribus ancestrales. Puesto que, previo a la explosión volcánica que enterraba bajo escombros la isla donde se hallaba, había convertido al Nautilus en su cripta. Una tumba muy adecuada para enfrentar los peligros del más allá. Shalam
1ºimagen…guapisimo submarino «modernista», los nervios son tejas de las construcciones de a.gaudi……la segunda parte es el «calamar a la romana)……
2ºimagen…..guapisimo submarino de la ii mundial….todo…. hasta los tirantes tendederos hasta proa y popa….
3ºimagen…nautilus «chupaeros»(homenaje a los caracoles populares del mismo nombre, con tomate)…..sonrisa…
4ºimagen…..la contradiccion superficie-inmersion….dos submarinos atacandose…….¡hala!…….
5ºimagen…..no se porque motivo pero veo a j.mason siempre como el interprete de «lolita»…….
6ºimagen……ay! lolita, como me flipas…..
PD…..https://www.youtube.com/watch?v=caOA14FIMGA…..esta cancion le gustaria bastante al j.mason «lolitero»
1) El pulpo es un monstruo persiguiendo a una nave por el espacio. Filme de serie B. 2) Creo que este submarino es el del famoso filme. Tendría que revisarlo. «Muralla en medio del mar para contener el avance del mar en las playas». 3) Diapositiva puesta en una clase. Los alumnos son viajeros del espacio que analizan cómo eran los mares antes de la Catástrofe. 4) Otro cartel de película de ciencia ficción. En este caso, una versión de serie Z inspirada en Battlestar Galactica. 5) Barón elegante de un castillo en medio del mar. Su intención es dominar el mar como a sus súbditos. 6) «El horror, El horror». PD: Sin dudas que le gustaría al Manson lolitero. También a cualquier con cierto buen gusto..jajaja