Salvador Elizondo: el equilibrista del silencio
Hace años, realicé un artículo para la revista El coloquio de los perros sobre el escritor mexicano Salvador Elizondo que, tras haber efectuado las...
No obstante, en Los puercos, los habitantes de los poblados tienen más miedo de los jardineros que de la peste. De hecho, cuando piensan que pudieran ser contagiados por alguna enfermedad, se dejan mecer en sus hieles de frío y hielo muy gustosamente. Otro de los aspectos retorcidos de esta novela que, como ya he dicho, mirará de soslayo al libro de Defoe. Un fresco destructivo sobre uno de los más intensos naufragios de Occidente y una ciudad, Londres, de la que siglos después, Jack London nos dejaría un escalofriante retrato en su Gente del abismo. Un testimonio que deja muy claro que una figura como la de Jack el destripador no surgió por generación espontánea. Se fue incubando en medio de las cloacas de una población acostumbrada al maltrato y a las amenazas. A la presencia de abismales maldiciones entre las que lo mismo podía surgir un tifón, la garra de un galápago gigante que un bandido tuerto enviado por logias ocultas para provocar el miedo, el espanto eterno. Shalam
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