Ese vómito consentido
Leyendo el notable libro de Carlos Gamerro, Harold Bloom y el canon literario, encuentro una frase que me parece que define perfectamente la...
Cada uno ellos (miró) y mira exclusivamente por sus intereses. Hará todo lo que sea posible por mantenerse en el poder. Todos son embaucadores. Y no tengo dudas de que si tuviéramos acceso a sus conversaciones privadas, o bien serían lapidados en plaza pública o acabarían encarcelados. Porque Richard Nixon no es ninguna excepción. Es la norma. La excepción de hecho es el político o afiliado honrado. Esos muchachos que votan por convicción, por unos ideales (sean de libertad, justicia u orden) sin tomar conciencia de la manipulación que se ejerce sobre ellos. Al fin y al cabo, la política es el arte de mantener el poder por todos los medios posibles. Una guerra en la que la verdad es la primera derrotada y los ciudadanos comunes son los segundos en caer.
Por eso no me sorprende en absoluto que, ante una situación de riesgo como la que vivimos actualmente en España, las facciones políticas continúen desacreditándose en vez hacer un llamamiento por la unidad. Y en esencia, estén de una u otra manera midiendo los tiempos que puede durar esta circunstancia para trazar la correcta estrategia con la que desactivar a la oposición, encumbrarse al poder, lograr la Independencia o conseguir más competencias del Estado. De hecho, muy agudamente, Nixon consiguió con su dimisión salvar su reputación de un modo u otro y Kissinger se mantuvo en su puesto en la Casa Blanca en este caso junto a Gerald Ford. Ambos fueron agasajados por todos los líderes con los que formaron coaliciones más o menos duraderas y continuaron disfrutando de todo tipo de privilegios. Que era, junto al control de las masas y la erótica del poder, al fin y al cabo, uno de sus grandes objetivos. Como ahora mismo, resulta claro, a mi entender, que nuestros políticos se encuentran preocupados por las vidas de quienes están en los hospitales no tanto por el factor humano sino en la medida de que un número mayor o menor de muertos puede hacerles continuar en el poder o separarlos para siempre del mismo. Shalam
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