El Karma de vivir en el sur
Dejo a continuación un nuevo avería sobre un par de libros publicados por Jekyll & Jill a finales del año pasado (Dos sherpas y El mundo abajo)....

Desde luego, vistos el empuje, fe y coraje crístico de la obra y vida de Berdiaev, no resulta en absoluto extraño que conectase con un escritor como Mihail Bulgákov. Pues sus enseñanzas no están en absoluto alejadas de las propuestas en El maestro y Margarita, de tal modo que podríamos sugerir incluso que ambos autores se retroalimentaron. Trabajaron duramente para reflejar las las dimensiones ocultas de la existencia. Poniendo en primer plano el ejemplo crístico con el fin de conseguir que el ser humano adquiriera una libertad responsable que, en gran medida, traspasó las fronteras y muros ateos levantados por el existencialismo sartreano.
Pienso que bastan estas palabras para que quienes no lo conozcan, puedan hacerse la idea de quién era este ensayista. Un profeta del verbo que ya advirtió, por ejemplo, en su Una nueva Edad Media, sobre la futura destrucción de las clases medias y el advenimiento de un mundo nuevo dividido entre ricos y pobres. Dejó dicho, por ejemplo, que con el transcurrir del tiempo, se produciría una exacerbación de las nacionalidades regionales que tal vez podría agrupar a decenas de miles de individuos en centros de poder en los que forjar un sistema social sin dueño ni amo alguno muy cercano al de la primera Edad Media.
Exactamente, Berdiaev es uno de los escasos pensadores que nos han permitido dialogar en tiempos de crisis con nuestro pasado y nuestro posible futuro y si esto es así es por la innegable dimensión espiritual de su obra que supo entender como pocas la esencia contradictoria del pueblo ruso tan bien retratada por Dostoievsky y puesta de manifiesto en el reino y arte bizantinos. Vislumbrando perfectamente las trampas del igualitarismo. Razones por las que considero que siempre hay que regresar, antes o después, a la lectura de sus textos como se vuelve a un escuchar una melodía de Johann Sebastian Bach, un pasaje de Nietzsche (filósofo al que el escritor ruso amó, comprendió y supo rebatir como pocos) o una película de Andrei Tarkovsky.
Si el mundo puede ser pensado también puede ser cambiado en la medida en que cada hombre asuma su responsabilidad personal y acepte su propia naturaleza desde un punto de vista ontológico. Fe, creatividad, espiritualidad, libertad y sacrificio son el alimento y los dones del ser humano. Aquello por lo que merece la pena luchar: esta podría ser la última lección de un hombre como Berdiaev ajeno a todos los dogmas, estilos y clasificaciones. Un místico del pensamiento que supo nadar a contracorriente en tiempos difíciles y casi que dio su vida por mantener encendida la llama sagrada del arte como medio de salvar al ser humano. Shalam
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