Mujeres
No resulta demasiado difícil encontrar artículos sobre las portadas de Roxy Music en internet. Algo comprensible porque son de las mejores de la historia del rock. En su momento, marcaron un hito. Exploraron nuevas y sensuales fórmulas de vender el pop. La portada de su disco de debut llamó la atención inmediatamente. Aquello era un helado de fresa. La fotografía, realizada por Karl Stoecker y protagonizada por Kari-Ann Muller, se desmarcaba del resto de las de su época. Era simple y juguetona. Kitsch y directa. Muy distinta a las clásicas e icónicas de The Beatles y del prog rock. También muy alejada de los contornos del rock psicodélico.
Aquella instantánea remitía a las pin-up de los 40 y de los 50. Hacía pensar en Little Richard. En el travestismo. Y, por supuesto, también en el floreciente consumismo norteamericano. No tenía nada de contestataria. Era casi un navajazo a la contracultura. Era sencilla, impactante y, al mismo tiempo, tenía un toque arty (responsabilidad de Antony Price) que la hacía seductora. Se veía con claridad que quienes estaban detrás de ella eran gente culta, educada en las escuelas de arte, que sabían lo que llevaban entre manos. Había detrás un refinamiento y una impostura tan claros que, por momentos, pasaban por espontáneos.

Aquella portada era glam, sí, pero de un modo distinto (mucho menos sucio y peligroso aunque sí que mantenía el toque imaginativo) al de las de Bowie o T-Rex. Aquello era un guateque que provocaba aún más extrañeza cuando se contemplaban las fotografías de los miembros de Roxy. Marcianos, abisales, modernos, elegantes, enigmáticos.
De repente, la posmodernidad había llegado al pop. El pop comenzaba a citarse a sí mismo. El pop podía ser dulce y meloso pero también intelectual. Si el pop era un producto posmoderno, nadie podía prever que se desarrollaría así. Tirando de nostalgia e ironía (y también, claro, de frivolidad) para llegar a las más altas cotas de modernidad de su época.
La portada de aquel disco de Roxy Music era el primer signo claro de retromanía del pop inglés. De alguna forma, la chillona, suave, apastelada fotografía anunciaba que, más pronto que tarde, el futuro habría que comenzar a buscarlo en el pasado. Que los grupos que supiesen mirar atrás con mayor elegancia y profundidad serían los que liderarían la nueva era. Un hallazgo responsabilidad de Antony Price. El gran promotor del look retro chic de Roxy, el ideólogo detrás de todo ese despliegue de sugerente fantasía. El hombre sin el que el pop habría abrazado al posmodernismo de un modo muy distinto a como lo hizo.

En cualquier caso, no me he decidido a escribir hoy este avería para hablar de aquella rutilante instantánea. Tampoco estoy especialmente interesado en hacerlo sobre la historia detrás de cada una de las portadas de Roxy. Desde luego, es algo interesante pero hay decenas de artículos que explican a la perfección quiénes fueron las mujeres que fueron retratadas en ellas y un sinfín de anécdotas de las mismas.
Me fascina, desde luego, saber que la pantera que aparece en la nocturna portada de For your pleasure de la mano de Amanda Jones fue drogada para que pudiera aparecer en la misma. Y que los ojos y la mandíbula fueron retocados posteriormente en estudio. Por no hablar de las divertidas anécdotas que hay tras la aparición de Son Eveline Grunwald y Constanze Karoli (la hermana del guitarrista de Can) en la deliciosa cubierta de Country life. Las dos chicas pusieron un disco de Roxy Music en un local de una pequeña localidad de Portugal y se encontraron con la sorpresa de que Bryan Ferry estaba allí junto al mentado Antony Price y el fotógrafo Eric Boman buscando la inspiración para la portada de aquel disco. Dicho y hecho, las muchachas fueron a comprar ropa interior y posaron junto a los setos de una casa con piscina en una pose casual y sorprendida con la que intentaban parodiar un célebre escándalo sexual protagonizado por un político inglés.
En cualquier caso, lo que me interesa hoy no es ese concreto repaso sino más bien echar un vistazo a la evolución de la banda británica a través de sus portadas. Hay un camino largo desde la inicial cubierta llena de sensualidad pizpireta y de coquetería hasta la de Avalon. Una portada misteriosa, idealista que nos remite a la poesía medieval y trovadoresca.
Las cuatro primeras portadas son sensuales y con un alto contenido erótico. La mujer es una fresa, una ambrosía sagrada que hace volar, viajar a los hombres. Lo mismo los conduce a un cabaret sadomaso que a un jardín africano. La mujer en las cuatro primeras portadas de Roxy es un regalo. Un reflejo carnal de alguna divinidad perdida. Es protagonista de fantasías y de historias remotas, llenas de glamour y misterio, que no obstante, tienen como fin último el encuentro amoroso.
Las mujeres de estas portadas son lujos, joyas, caprichos. Son embriagadoras. No están al alcance de cualquiera como la música de Roxy. Música para un público sofisticado, con sentido del humor, que se recrea tanto con la portada como con el contenido de las obras de arte. O, en última instancia, no encuentra diferencias entre ambos.
Los fans de Roxy no eran malditos. No eran lectores de Baudelaire sino de Oscar Wilde. Fueron de los primeros en bucear en el narcisismo de la cultura pop, en considerar el pop un campo de pruebas no tanto para destruir el mundo sino para expresarse más y mejor. Con más elegancia, con más sensualidad, con más frivolidad, con más desparpajo, con más estilo.

Las mujeres de Roxy Music eran aparentemente inalcanzables, difíciles pero también muy sensuales, sexuales. No evitaban el amor. Lo buscaban. Anhelaban el compañero ideal para entregarse. Eran la prueba de que el amor es una droga. Una tendencia que comenzaría a finalizar con la portada del quinto disco (Siren) de la banda británica.
Como es bien sabido, la misma se encontraba protagonizada por Jerry Hall. Bryan Ferry estaba completamente enamorado de la actriz norteamericana. La había convertido en su musa. Probablemente planeaba llevarla al altar y quería inmortalizar su amor de este modo. Así que, por primera vez, Roxy dejaron de lado la sexualidad y el sutil erotismo. Por primera vez, abrazaron el idealismo. No completamente, claro, porque la sirena estaba desnuda. Pero sí de un modo, por así decir, cabaretero. Porque la sirena de la portada era, en gran medida, un animal mitológico. Alguien que podía buscar rescate pero también rescatar a la que daba la impresión de que sólo se le podía amar de un modo platónico. No en vano la fotografía fue tomada en una isla griega. No muy lejos de uno de los lugares que se barajan como posible cuna de Platón.
Ok. Bryan quería mostrar su conquista al mundo. Deseaba mostrar la belleza de su amada a los fans. Pero tampoco quería que luciera como una bomba sexual. Así que tenía que estar idealizada de algún modo. Convertida en una sirena. A mitad de camino del mito y de la realidad. Transformada en una fantasía anímica que mostraba a las claras que Ferry no quería más aventuras. Quería amar para siempre. Perderse en las brumas. Ser romántico no por su capacidad de seducir sino de enamorarse de una sola mujer.

Todos sabemos cómo acabó el desbordante amor de Ferry. Jerry Hall se fue con Mick Jagger y tuvo unos cuantos hijos con él. Algo que Ferry, desde luego, no se esperaba. Para lo que no estaba preparado. Durante un año o dos dio unos cuantos palos de ciego artísticos y lució un aspecto un tanto huraño (pero cuidado, meditado) en sus apariciones en público. Al final, no tuvo otra opción que juntarse con sus viejos compañeros y poner de nuevo en marcha la maquinaria Roxy para revitalizar su trayectoria y coger fuelle.
El primer disco producto de la reunión fue Manifesto. Su portada (idea de Ferry y Antony Price) dejaba claro dónde se situaba ahora la banda. La instantánea se encontraba protagonizada por maniquíes (inspirados muchos de ellos en Kari Ann, la chica de la primera portada). Una forma a través de la que Ferry le decía al mundo que estaba muy cansado de la superficialidad del pop y de la moda. De toda esa frivolidad que hizo especiales a los primeros Roxy pero que al final había acabado devorando su vida. Haciéndole arrastrarse como un zombi tras los pasos de Jerry Hall.
Roxy seguían estando vigentes. Estaban dentro del mundo del pop. En gran medida, ahora eran new wave. Seguían marcando, en cierto sentido, tendencias pero ya no se deleitaban con lo superficial. Comenzaban a dejar atrás las fiestas juveniles, el erotismo desenfrenado y caminar hacia otro rumbo. Todos miran a los maniquíes pero nadie se deja el alma en ellos. Ferry acababa de conocer a Lucy Helmore y comenzaba a pensar en sentar la cabeza.
La portada de Flesh and blood marcaba otro nuevo peldaño en ese camino de idealización que Ferry había emprendido desde Siren. Las mujeres que la protagonizan son bellas pero ya no son joyas eróticas. Son gimnastas. En cierto sentido, recuerdan a diosas griegas. Artemisa, Atenea, Afrodita. Son justicieras. Son equilibradas. No remiten tanto a las aventuras amorosas como al equilibrio sentimental. Son olímpicas. Hablan de un ideal, un ideal aún carnal, pero sobre todo espiritual.
Estas mujeres ya no son fresas ni batidos de caramelo. Son muchachas que aparecen en los sueños, en castillos y reconstituyen el espíritu de quienes tocan. No compiten para ganar sino para conseguir justicia. No son mujeres a las que recoger en un club sino con las que compartir ágapes campestres, paseos por parajes remotos, arroyos, colinas y excursiones por templos romanos y griegos.
El amor de Ferry con Lucy Helmore continuaba consolidándose lentamente.
Sobre la portada de Avalon está todo dicho.
Nada queda ya de aquella superficialidad divertida y coqueta del primer disco de Roxy. La mujer ya no es carnal. Es un símbolo de caballería, de nobleza. Es un sueño. Pertenece al mito y no tiene pie alguno en la realidad. Es una mujer literaria, una mujer espiritual que se evade, aparece y desaparece. Es la mujer soñada. La mujer del rey Arturo, la Laura de Petrarca, la musa de Ronsard. Una presencia fantasmagórica que corretea por la mente de hombres cansados de juergas y diversión. Necesitados de trascender, de pasar a otro plano, a otra dimensión de la realidad.
La mujer es tan onírica y deseada e imaginaria como el reino de Avalon. Tiene más poder a pesar de que ya no es un símbolo erótico. Ahora es símbolo arquetípico. Un universal.
No creo que fuera casualidad que, justo al poco de aparecer Avalon, Bryan Ferry contrajera nupcias con la que fue madre de varios de sus hijos. La ya mentada Lucy Helmore. Precisamente, la protagonista de la maravillosa foto de portada ideada por Peter Saville.
Roxy Music comenzaron en el rosa y terminaron en las antípodas, en los tonos oscuros, en el atardecer. Pero siempre fueron elegantes. Sus ocho portadas (realizadas entre 1972 y 1982) marcan una evolución que confío haber dejado clara. Una evolución que no puede ser considerada azarosa en una banda que cuidaba tanto esos detalles.
En cualquier caso, esas portadas marcaron tendencia. Eran la excelencia personificada. Condujeron el arte pop a un lindero de elegancia y seducción pocas veces visto. Transformaron el pop en un salón sofisticado. Un arte experimental vivo. Un seductor museo plagado de sombras vivas. Shalam
الحمير تفضل القش على الذهب
Los asnos prefieren la paja al oro










1imagen…»some girls»…1978…rolling…
2imagen…igual a la 1imagen(una pá ti y otra pá quien tu quieras)..
(surrealismo)……….
3imagen…can-can, prostitucion de luxe, disco de oro…..
4imagen….igual a la 3imagen(una pá ti y otra pá quien tu quieras).
(surrealismo)…..
5imagen….objeto muy negro…..
6imagen….paseo por los bloques de san pedro (sonrisa)….
7imagen….por llevar en la mano una azucena blanca me inclino por «el manantial de la doncella»…pureza, inocencia, san valentin, dia de la madre……..sinceridad, honestidad…..
8imagen….anuncio de lenceria carolina herrera…..
9imagen….el talon de aquiles con aletas…..
10imagen…x man en la fiesta veneciana…..
11imagen….grecia olimpica(todas las gimnastas son interesantes)
12imagen…que le cazo mi amo enamorado?…..
PD…https://www.youtube.com/watch?v=Il-usrZxGns…este in the midnigth hour es el original de 1965 que roxy music versionearon en su flesh*blood de1980…..
1) Juego de postales de un viaje a Maldivas, Mozambique y Tailandia. También fuimos a Grecia. 2) juego de postales de un viaje a un museo de arte pop donde compramos varias dedicadas a Roxy Music. 3) Foto elegante de boda que no queda como espera la novia. De repente, aparecen nuevos pretendientes. ¿O era eso lo que ella quería? 4) Foto pequeña que aparece en todos los yogurth de fresa que compramos en el super. Hay que hacer esfuerzos para verla. 5) Disco music alemana. Fassbinder al fondo. 6) La sobrina de Grace Jones trabajando para Roxy. 7) Nos han cogido con el carro del helado pero nos da igual.¿Y si nos ligamos al periodista? 8) Esclava del amor, del amor del mar. 9) Por ahí aparece Morfeo el de Matrix entre tanta mujer maniquí. 10) Nos gustaría aparecer en un cuadro prerrafaelita. Tal vez lo hagamos si salimos en esta portada. 11) Excalibur. Boorman. 12) ¿Hay 12 fotografías? Yo sólo veo 11. Misterio surrealista. PD: temazo que Roxy no consiguieron igualar ni, por supuesto, superar. Versión digna y ya. Fueron criticados por cierto por incluir versiones por primera vez.