Guerras de olvido
Hace más de una década EUA invadía Irak. No me referiré aquí a las patrañas y mentiras que le sirvieron de excusa para hacerlo. Más cuando no...
Mercado de futuros, sí, es la fotografía de un ejército: el neoliberal. Un delicado lienzo que, con ritmo pausado, ajeno a esa insoportable prisa que corroe los recintos capitalistas, describe a sus soldados, armas de destrucción masiva, silenciadores, estrategias, potenciadores del deseo y batallas con la misma precisión que pudiera haberlo hecho Stanley Kubrick. Un filme sobre la destrucción de las familias y el amor. La radiografía de un lavado de cerebro. La fotocopia de las ideas que daban vueltas por la cabeza del español medio hace menos de una década. Una fría y cerebral visión de la evolución del timo de la estampita. La crónica de cómo los objetos se han impuesto a los espíritus y los hijos y nietos de Zipi y Zape y Mortadelo y Filemón fueron engañados por enésima vez. Crearon un imperio, levantaron gigantescas ciudades para enriquecer a otros mientras alzaban su cabeza altivos y sonreían creyéndose superiores a los dioses justo instantes antes de que la pirámide se derrumbara.
Cuando Adolfo Guerra comentó ebrio de orgullo que en unos cuantos años a España no la iba a reconocer ni la madre que la parió, desde luego que acertó. De hecho, me pregunto si acaso tenía grabadas en su mente dolorosas, cruentas imágenes como las que vemos en esta especie de exorcismo espiritual de una época en la que los militares y ejecutivos no necesitaban amenazar o disparar para controlar a la población. Pues la ideología neoliberal moldeó los cerebros de cientos de miles personas, provocando heridas psicológicas mucho más hondas que las físicas, de las que probablemente no se recuperarían en décadas. De hecho, creo que si Francisco de Goya y Lucientes reviviera, fuera nuestro contemporáneo, probablemente no crearía sus pinturas negras sino que se empeñaría en plasmar imágenes, metáforas que explicaran su realidad con la sabia distancia, ironía cruel y profundidad con la que lo consiguió Mercado de futuros. Shalam
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