Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
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Verdaderamente, Martina era una tenista muy completa. Colocaba muy bien sus golpes. Con una precisión casi matemática. Pocas tenistas han tenido esa capacidad de ajustar sus drives y reveses para fabricar golpes que parecían trazados por un delineante en su despacho. A menos que estuviera en una situación de desigualdad, Martina no solía contentarse con pasar la bola. Necesitaba ajustarla, colocarla siempre unos centímetros más lejos de donde la rival la esperaba. Un mérito que le permitía subir a la red y ejecutar sus voleas letales, pero también le permitía lógicamente aguantar desde el fondo de la pista y superar a sus rivales cuando éstas decidían atacarle.
Es tanto a su carácter como a las dificultades que tuvo para abrirse camino desde la antigua República Checa hasta Estados Unidos y de ahí al circuito profesional donde creo que hemos de encontrar las raíces de su infatigable personalidad.
Con el tiempo, se ha acabado hablando más de la vida privada de Martina que de su tenis. Algo en cierto sentido comprensible porque, hasta su llegada, hablar de lesbianismo en el tenis era como referirse a motocicletas y automóviles en el viejo Oeste. Un hecho imposible e impensable. No obstante, la inteligencia y sagacidad de Martina para realizar esta confesión en el momento adecuado, (tras haber soportado miradas de desprecio y burla en decenas de pistas y haber aguantado que diversas marcas publicitarias la dejaran de lado al conocer su secreto), permitieron, dentro de lo que cabe, normalizar esta situación. Hacerla más comprensible para los tradiciones miembros de la sociedad tenística.
Si bien es cierto que el juego de Martina se adaptaba perfectamene a la hierba, su temple y talento para colocar la bola desde el fondo de la pista le permitieron conquistar el torneo de tierra. Prueba de lo completa que era como tenista y, sobre todo, de su increíble capacidad de concentración. En realidad, hasta que no vi jugar a Rafael Nadal, Martina era la tenista con mayor fortaleza mental que yo recuerde. De hecho, por momentos, casi que la veíamos pensar en movimiento. Jugaba al tenis sin cesar de reflexionar. Como si en vez de un juego físico, fuera de mesa. Y tenía una capacidad extraordinaria para motivarse, no dar una bola por perdida y sacar lo mejor de sí misma en las peores situaciones.
Martina fue una mujer que no pedía privilegios sino oportunidades y que todo lo que logró lo consiguió con su esfuerzo. Todo un ejemplo a reivindicar en ese aspecto. Y como tenista, no cabe duda de que es un auténtico icono. Martina es al tenis lo que Abba a la música. Cada uno de sus partidos era, en cierto sentido, una fiesta tanto por la pasión que imprimía a sus golpes como por la intensidad con la que vivía este deporte. Nadie golpeaba a la bola como ella. Con esa mezcla de precisión y técnica en la que primaba tanto la belleza de la ejecución como la colocación. Su forma de jugar era sumamente equilibrada. Incluso cuando era agresiva, transmitía armonía. Elegancia. En ese sentido, Martina era como una canción pop de los 60 o una disco de Gloria Gaynor. Allí donde iba levantaba los corazones y provocaba alegría porque colocaba su amor por el tenis por encima de sus prioridades personales. Haciendo de sus partidos hermosas performances artísticas que daban sentido a la vida de los espectadores. Shalam
1ºimagen….tiene brazos de culturista……
2ºimagen….muy comic esta imagen….
3ºimagen….para ir a la playa y para jugar al tenis no se llevan los adornos de oro….jajajj
4ºimagen….martina por favor esta equipacion es feissima parece que eres del club de tenis carmelitas…..
5ºimagen….el juez de silla soltara las pariposas …..
6ºimagen….todo fuera, quedan la pelota , las gafas y la raqueta sobre fondo negro…..
PD:https://www.youtube.com/watch?v=hHxpgpaLB2o…..Flip Flop and Fly · Joe Turner and His Blues Kings…1955..
martina nacio en 1956, supongo que a praga no llegaba esta musica…..
1) El trabajo de Navratilova para mantenerse en la élite conforme maduraba se ve en esos brazos. 2) Me la imagino como una fotografía que abriría un documental o que podría ser vendida como documental Netflix. 3) Una máquina tenística. Imagino esta escena siendo analizada en un laboratorio para distinguir los mejores movimientos. 4) Martina como protagonista de una vieja película grabada en un parque de la Praga comunista. Parece una lectora de Nabokov. 5) Excelente indumentaria muy norteamericana. Una Martina yanqui que ha dejado muy atrás su pasado. Dispuesta a restar y a nuevos retos. 6) Me recuerda a las imágenes de aquel etéreo documental rodado en Francia sobre John McEnroe. Puro ballet. Puro arte. Nouvelle vague. Cine mudo. https://www.youtube.com/watch?v=8oCz7Mv5yEU&ab_channel=LaPassionDuDOCUMENTAIRE PD: No veo a MArtina bailando esto. Ni squiera ahora. La imagino idealistamente escuchando a Dovrak en una esquina.