La muerte de Cruyff
Ayer acabó el Mundial de Rusia. O lo que es lo mismo, finalizaron las vacaciones y empezó el verano. ¿Qué poso me ha dejado este Mundial? Es difícil...

La Bombonera tiene una arquitectura -¿podía ser de otra forma tratándose del estadio de un club tan pasional?- desigual. Absolutamente irregular. Posee tres gradas enormes parecidas a jaulas donde se hacinan la mayoría de los asistentes y una fina y delgada llena de pequeños palcos que ocupan de tanto en tanto Diego Maradona y los suyos, viejas glorias futbolísticas, ricos empresarios o adinerados turistas sin ganas de mezclarse con el pueblo y la gente. Una estructura peculiar que va contra las leyes de la lógica elemental que, sin embargo, le da la consabida apariencia de una caja de bombones. Y ha provocado cientos de críticas de empresarios que, debido a la tremenda pasión que provoca Boca Juniors en toda Argentina, ven como un desperdicio de dinero el que el equipo xeneize continúe jugando allí cuando podría sin problema alguno llenar un recinto con más de cien mil personas cada domingo.
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