Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
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Pienso que en otros países el verano es una pausa. Un descanso de la vida cotidiana. Un paréntesis. Pero los españoles desearíamos que durase siempre. Para nosotros es promesa de inmortalidad. Es eterno. Sentimos como un deber alargarlo. Y por eso, en nuestra conciencia, nuestros mares (sobre todo, por supuesto, el Mediterráneo) no son mares de pesca. No son mares de aventura. No son mares bravíos de los que protegerse y frente a los que temer a los dioses. Nuestros mares son mares de baño. Son mares de solaz. De disfrute. Son mares creados para honrarnos. Proporcionarnos el descanso y la calma adecuados. Son mares para olvidarnos de que existe el tiempo.
El sol español es un sol profundo, severo y castigador pero también tremendamente acogedor. Ese sol nos agarra con fuerza. Nos golpea, sí. Nos hace sufrir, también. Pero lo hace con amor. Con el amor de un padre que enseña a sus hijos los rigores del trabajo. Con esa sabiduría que nos permitirán desenvolvernos en la vida y, más tarde, con la satisfacción del deber cumplido, disfrutar sin remordimientos. Por eso, el sudor a un español no lo molesta. Lo complementa. Lo hace sentir vivo. No es un signo de mal olor sino de exuberancia. De mezcla existencial. Necesitamos sentirlo para sabernos vivos.
Creo que cuando alguien muere de insolación en Francia, lo hace de soledad. Porque desea suicidarse. En Francia el sol acompaña. Pero nos acompaña a morir. En Marruecos, el sol directamente es un animal vivo. Te mata de un mordisco si no bebes lo suficiente al atravesar el desierto. Te destroza y te parte en dos como si estuviera hambriento. En México, sin embargo, el sol es un testigo. Observa el desarrollo de la vida sin entrometerse demasiado aunque en los momentos trágicos tiende a hacerse presente con una violencia apabullante. Por el contrario, en España el sol es nuestro padre. Nos pega duro, sí, pero lo amamos. El sol es nuestro gran educador. El maestro del rigor. Y por eso cuando pienso en alguien muriendo de insolación en nuestros territorios, lo vislumbro feliz. Sufriendo, sí, pero dichoso. Incluso orgulloso. Como aquel que entrega su vida a una causa justa. Shalam
1ºimagen:…recuerdo el final de thx1138….george lucas-1971…
2ºimagen:…parece tener la estructura de una bandera…….solo le faltan todos los peces muertos en la orilla….
3ºimagen:…..un sol photoshop…..
4ºimagen:….otra estructura de bandera, sabana!, sabana!…..
PD:….https://www.youtube.com/watch?v=D3f0yMXcP0c…..negros sa….(hay leones, hay leonas)…..sonrisa…
1) A mí me recuerda al sol de Zabriskie Point de Antonioni. 2) Mar Menor. Cabo de Palos. Cabo de Gata. Paisaje intercambiable. 3) Un sol de cabaña de Henry D. Thoreau. 4) Sol de Woodstock. Sol de Extremadura. PD: vaya. No conocía a los negros. Sabana. Me ha gustado mucho saber de ellos y escuchar esta canción