Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
Contenido relacionado
Videoaverías
Averías populares


Este pequeño arte me ha recordado levemente a El arte de la fuga de Sergio Pitol. Un caleidoscopio narrativo y ensayístico muy difícil de definir. No creo que sea casualidad. El escritor mexicano fue un ingente traductor. Tradujo múltiples obras escritas de escritores rusos, ingleses, polacos o italianos. Muchas de ellas se filtraron en sus narraciones. Cuando uno lee a Pitol, percibe inmediatamente el aroma de Chéjov y Gombrovicz y al fondo de muchas de sus novelas y cuentos siente resonar los ecos de los clásicos textos de Henry James y Ford Madox Ford.
Sólo he intentado llevar a cabo una traducción en mi vida. Soy un apasionado lector de Marc Édouard Nabe. Considero L’Homme qui arrêta d’écrire una obra maestra. Así que contacté con una institución oficial que me ofreció su apoyo, una cantidad de dinero más o menos razonable, para emprender la ingente tarea de volcar la novela al español. Sin embargo, no hubo acuerdo económico con el escritor y el trabajo no se llevó a cabo. Es importante también leer a Briggs porque, aunque sea brevemente, menciona los entresijos empresariales que hay tras una traducción.
Kate Briggs citando a Javier Marías: «Si alguna vez tuviera un taller literario, Dios lo prohíba, lo único que haría sería admitir alumnos que pudieran traducir de una lengua a otra».
0 comentarios