Risas y risas
¿Estamos predestinados? Me hago hoy esta pregunta porque leí ayer una entrevista a J.J.Benítez en la que el escritor español afirmaba que sí que lo...
Maquiavelo fue un verdadero patriota. Una persona honesta, fiel y leal a quien contrataba sus servicios que, a pesar de su temperamento práctico, soñaba habitualmente con un ideal: la unificación de Italia. Un hombre discreto en tiempos revueltos, de ira y caos donde las ciudades-estado peleaban unas contra otras ferozmente, se aliaban para vencer a un enemigo común o por intereses espurios y, a continuación, volvían a unirse y a confrontarse en una espiral de violencia y traiciones infinita.
A pesar de sus indudables dotes como diplomático y estratega o su hábil comprensión del arte de la guerra, Maquiavelo apenas gozó por breve tiempo de puestos de gran importancia. Siempre -ya lo dije- vivió con apuros económicos y su ingenio y agudeza lo hicieron el hombre ideal para encomendarle misiones difíciles en las que la mayoría de las veces, se encontraba en segundo plano tras el embajador oficial o un funcionario de mayor lustre. Sin embargo, y aunque fue incluso torturado, no perdió nunca su sentido de lealtad.
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