¿Un Baterbly prematuro?
Cada vez tengo más claro que la educación, tal y como ha sido entendida por Occidente, choca frontalmente con la creatividad. Es cierto que en...
Whitman es el poeta de la naturaleza. El que nos advierte que los sabios no lo son tanto por su inteligencia sino por vivir en medio de paisajes arbolados disfrutando del agua de los ríos. Tal vez por ello su aspecto era el de un iluminado. Su barba de hecho recordaba a la de los hindúes y en las arrugas de su frente se podía leer el mapa y geografía de océanos, árboles y bosques.
De hecho, (sí, soy consciente de lo estúpido que esto suena) su poesía invita a jugar, a revolcarse en la tierra, entre la hierba, a mojarse cuando llueve, subir a pie una montaña y pararse a saborear una fruta sobre las ramas de un árbol centenario. Ciertamente, cuando uno entra en contacto con las creaciones de Whitman, siente ganas de vivir. Y esta sensación únicamente puede ser lograda por un santo. O por alguien que ha conectado su espíritu con la divinidad. Ha dejado de lado por un tiempo su personalidad. Y se ha olvidado de su “yo” permitiendo que todo aquello que le rodea -y de lo que, usualmente, sospecha o posee dudas el ciudadano común- se introduzca en el rincón más profundo de su intimidad.
Henry Thoreau desafió a la sociedad norteamericana. Por contra, Walt Whitman le señaló dónde y en qué radicaba su grandeza. Cuáles eran sus demonios pero también dónde se encontraban los ángeles guardianes en quienes debía confiar así como las raíces que fortificar para aspirar a la “eternidad”; para no rehuir de lo “sagrado” o autodestruirse como lo hicieron tantas y tantas civilizaciones anteriormente.
Walt Whitman intentó pintar un cielo humano en el que no hubiera nadie excluido. Retrató el principio de la utopía americana; el ideal del país que pudo ser cuna de los caídos y desheredados. Y marcó poéticamente cuál es la senda que debe seguir la humanidad para no descender a los infiernos: convertirse en vida en movimiento inabordable e inagotable hasta lograr refleja el rostro de Dios como esas hojas de hierba que se encuentran en los prados y bosques. Shalam
1ºimagen…venerable anciano…..santa claus…..
2ºimagen…..no se como me las voy a arreglar para comer sopa………
3ºimagen……pues me hago una patata cocida y le echo mayonesa en el pelo…..todo un placer…..
4ºimagen…..la hormiga es perfecta y un grano de arena y el huevo del zorzal etc……(w.whitman)
5ºimagen…..dolmen griego……mas arbol esgrafiado por fernando oreste nannetti….sonrisa….
PD…..https://www.youtube.com/watch?v=e6eRBmH8mzQ….serrat recita un poema de w.whitman…..
1) De acuerdo. Santa está aquí y además, te trae buenas noticias. 2) Sería interesante realizar una comparación entre el rostro de Whitman y el de Tolstoi. 3) El rostro de una persona interesante que desconfía de las alaracas del mundo en general. 4) La anárquica tristeza de Thoreau que recuerda aquí a un preso político italiano. El arte de la melancolía. 5) jjja.. muy bien visto lo de Nanetti. Por cierto que la tumba es la tumba de Papa pitufo. PD: excelente interpretación de Serrat. Hace mejor al poema.