Poesía y verdad
Me está costando una barbaridad pero he comenzado a corregir la segunda parte de la Trilogía del horror, Ruido. Pienso que Ruido es mi mejor novela...
Con un talento descomunal y una alocada necesidad de ser escuchado, Nabé publicó este ensayo, diario, panfleto o quien sabe qué con sólo 27 años, demostrando que su talento era tan grande como su megalomanía y que la literatura no estaba muerta. No estaba condenada a expirar lentamente. Porque existía un muchacho que escribía textos con temperamento nihilista, el carácter de un perro y la finura de un gato mientras la cultura francesa proseguía su rumbo indiferente hacia el vacío. Y estaba dispuesto a declarar sus filias y fobias con pasión y lucidez sin callarse ni una sola palabra con el fin de que los libros volvieran a convertirse en algo peligroso.
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