Autor: Alejandro Hermosilla
Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.
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Yo sobreviví a una semifinal de Copa Libertadores entre Boca y River en el año 2004. No existe otra forma de expresarlo. Durante aquellos tensos días, fui varias veces al cine para olvidarme del partido, tomé tranquilizantes, le hice vudú a un jugador de River, estuve a punto de pelearme una o dos veces contra muchachos que estaban ofendiendo a los guerreros bosteros y tuve sueños y pesadillas relacionados con el choque. Exactamente, sólo existía esa batalla en Buenos Aires. Allá donde iba únicamente se hablaba del duelo, de esa guerra terrorífica que se decidió histéricamente en penaltis.
Este segundo partido no pude verlo en el estadio porque no había prácticamente entradas para el público visitante (o tal vez incluso estuviera prohibida su acceso al campo) y además, por aquel entonces, el Monumental era para mí un centro de concentración. Un infierno. Hubiera con toda seguridad enloquecido de rabia al escuchar a los hinchas de River insultar a Boca y era mucho más prudente, por tanto, mantenerme en mi trinchera. Por entonces, sí, yo me había convertido en un fanático. Vivía en una casa situada a 300 metros de la Bombonera. Era socio del club azul y oro, de tanto en tanto asistía a sus entrenamientos y además, escribía una novela para honrar su memoria que, antes o después, verá la luz.
¿Quién llega mejor al duelo? Creo que River. Gallardo le tiene tomada la medida a Boca. Es un notable técnico que sabe apuntar a los puntos débiles del rival y aprovechar los espacios libres pero el conjunto xeneize ha vuelto a recuperar solidez. Sus dos partidos contra Palmeiras me hicieron rememorar al «viejo» Boca y ha sumado a Benedetto a la «causa». Boca, además, vive obsesionado con la Copa y creo que ha nacido para jugar partidos así. Tiene «mística». Por lo que, en realidad, percibo mucha igualdad y que, probablemente, la final se decida por detalles o bien por casta, lucha y entrega.
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