Dejo a continuación un nuevo avería dedicado a Nick Kyrgios; el tenista australiano. El cual recomiendo leer escuchando el clásico de Scorpions «Bad boys running wild». Ahí va.
Díscolo
Soy de los piensan que Nick Kirgyos fue un invento que se sacó la manga la ATP, asustada ante el vacío que se podía producir en el tenis contemporáneo, tras la retirada del Big Three. O más bien, hablando un poco más en serio, que las díscolas actitudes del tenista australiano le vinieron de perlas para rellenar huecos entre medias de un Grand Slam y otro. Atraer a un público rebelde que no terminaba de conectar con el comportamiento correctísimo de Federer y Nadal ni con la obsesión de Djokovic por gustar. Ser admirado.
Con Kyrgios, (un bronco portero de discoteca, un histriónico chulo de playa y piscina) la ATP encontró la bebida de burbujas perfecta para atrapar a todo tipo de públicos. Entre otros, esos egocéntricos millennials y adolescentes para los que es casi un imperativo moral que la vida responda y se ajuste punto por punto a cada uno de sus deseos y, si no es así, estallan de colera o tristeza. De hecho, hay algo en Kirgyos que recuerda a los jóvenes que convirtieron el Woodstock celebrado en Rome (Nueva York) durante el verano de 1999 en una oda a la furia egoísta y caprichosa. Al nihilismo frívolo de la MTV y de las Universidades de pago. Al spleen de gimnasio y de las revistas del corazón disfrazadas de producto cultural de calidad.

En realidad, Kirgyos no es exactamente un tenista. Es un tipo que juega al tenis profesional. Alguien que podría pasar perfectamente por un dj canalla, cabroncete y besucón de una discoteca de Mikonos al que lo que le importa es el show y no el deporte. Ligar y follar de vez en cuando mucho más que amar.
Estoy seguro de que si fuera por él comenzaría sus partidos rompiendo una raqueta, moviendo el esqueleto al compas de un tema de Lady Gaga y dando algún que otro trago a un cubata. Más que nada porque Kirgyos se gana la vida con el tenis. Se le da bien. O muy bien. Pero no tiene alma de deportista. No es un estoico capaz de sacrificarlo todo por su profesión sino un hombre joven con dinero de sobra en el banco que lo único que quiere es pasarlo bien. Disfrutar el presente. Y percibe como ridículos una enorme cantidad de rituales y normas que han acompañado al tenis desde sus inicios.
Ciertamente, resulta evidente que cuando se encuentra en las grandes catedrales tenísticas, no siente respeto ni fascinación por su historia y entresijos. Más bien, se siente castrado por las reglas de etiqueta y vestimenta. Para Kirgyos sería ideal que en los partidos de tenis no hubiera más que dos o tres normas y que premiaran a quien se las saltara. Que los campos de tenis fueran playas, discotecas o parques de atracciones. A Kirgyos, el tenis le importa tanto como el pressing catch o los torneos de voley playa. Si se divierte, se implica. Pero a poco que tenga una contrariedad o una dificultad, se aleja. Algo que lo convierte en emblema de una generación para la que no existe más que el presente y lo que le pasa por la mente en ese momento: la plataforma de pago, el brownie, el hotel con piscina, el nuevo smoothie.







1ºimagen…..este caballo relincha cuando le tiran de las ramaleras…………sonrisa
2ºimagen…..comillas y dos puntos en la raqueta……..
3ºimagen……transformamos la raqueta en una mosca del mismo tamaño que ella y el tenista se haria el muerto sobre la linea blanca…………
4ºimagen……mas que cantar un gol sostiene un taco de billar en entre sus manos…….»el buscavidas-1951-
PD:…..https://www.youtube.com/watch?v=F4qU_grJ8bg….»el buscavidas»-1951-cancion» main title(stop&go)» de kenyon hopkins……(huele a big band, una musica con miles de salidas)………….
1) ¿Qué cojones dices? Me chupas….2) Mangas largas en la camiseta….juego como me visto. Como me da la gana. 3) Mago moderno moviendo la raqueta con la mente. 4) Golpe de karate. Baile ritual antes de un partido de fútbol americano. Equipo australiano. PD: Impresionante tema.