La ley del acero
Dejo a continuación un nuevo videoavería dedicado en esta ocasión al famoso personaje creado por Robert E. Howard: Conan. ¡Feliz domingo!...
Hasta hoy no me había dado cuenta de estas similitudes entre dos de los pensadores que -por motivos muy distintos- más admiro, pero desde luego que existe.
Sin embargo, y a pesar de que aún no se han publicado ninguno de los otros volúmenes de esta trilogía, mi voluntad es en el futuro -diez años a lo sumo- ocuparme en escribir desde otro punto de vista más próximo al amor o a la mentalidad budista que, al fin y al cabo, como tan lúcidamente expresa Quezada, es (o debería ser) el complemento de la actual que estoy acometiendo. Porque si bien tengo claro que Occidente es un enorme jardín decadente, las fuerzas del odio y el horror me han utilizado como instrumento para componer varios gritos de furia, tampoco soy Thomas Bernhard. A pesar del nihilismo y negro onirismo que preña actualmente mis libros, guardo en mi corazón ciertas dosis de inocencia y confianza en el ser humano que, independientemente de los lógicos desencantos de la vida, todavía no se han ido. Y, de hecho, quisiera que persistieran hasta el día de mi muerte.
En fin, me expreso en estos términos porque precisamente hoy tras leer una reseña elogiosa sobre Bruja, donde el lector destacaba el miedo que había sentido al recibir la novela, pensaba en ese futuro cambio de tono que desearía que mi escritura tomara y no podía imaginar ni yo mismo cómo podría pasar de describir la monstruosa realidad cotidiana a profundizar en los territorios del desapego y el amor. Y, minutos después, me he sentido reconfortado porque, por arte de magia, esta lúcida comparación entre Buda y Sade ha venido en mi ayuda. Aunque no me gustaría mentir. Sinceramente, cuando esta tarde imaginaba futuros personajes amorosos, concebía mujeres muy similares a las retratadas por Lars Von Trier en su Nymphomaniac: una señorita que se entrega a todos los hombres y al resto de féminas que se cruzan en su camino debido a su elevada y noble idea universal y absoluta de amor.
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