Null Island
Creo que Null Island es la mejor novela de Javier Moreno desde Alma. Recuerdo que tuve el privilegio de presentar este último libro junto a Alfonso...
He disfrutado mucho de Blanco. Un ensayo muy ameno parecido a un cocktail dulce o a una melosa canción de The Eagles en el que Bret Easton Ellis explica tirando de talento, melancolía y sentido del humor cómo ha experimentado los cambios culturales de las últimas décadas, su propia evolución como persona y escritor y la esquizofrenia y violencias crecientes en Norteamérica a raíz de las elecciones que encumbraron a Donald Trump.
Mientras terminaba el divertido texto de Ellis, surgían en las redes varias polémicas entre las que destacaba una relacionada con Lo que el viento se llevó. Aunque a mí la que más me llamó la atención (a esperas de la próxima) fue la que tuvo que ver con Loquillo. A raíz de la muerte por cáncer de Pau Donés, el cantante catalán decía lo siguiente en un tweet: «Recuerdo la primera vez que conocí a Pau Donés. Guardaba un autógrafo mío que le había firmado yo cuando aún no se dedicaba a la música. Descansa en paz, Pau».
Lo explica muy bien César Martín en el Apéndice de la última Popular 1. En las páginas interiores aparece una entrevista en la que Jorge Martínez se caga en Bob Dylan y Leonard Cohen. Y César se pregunta en voz alta: ¿Vamos a empezar a decir que Jorge es un inepto, acribillarlo y quemar sus discos? ¡Por Dios!
Bret Easton Ellis termina Blanco de manera brutal. Refiriendo una conversación con un amigo en la que ambos aseguran que un cineasta como David Lynch no podría sostener ya por ejemplo en una entrevista que tal vez Trump pudiera pasar a la historia como uno de los mejores presidentes de Norteamérica sin que el pensamiento grupal le obligara a disculparse inmediatamente en Facebook. Aunque lo mejor viene a continuación. Cuando expone cómo personas ilustradas y demócratas reaccionaron a la elección de Trump: «La estrella de Trump en Hollywood Boulevard fue destruida a golpes de pico; un actor con aspecto de Lorax septuagenario dijo «Que se joda Trump» en los premios Tony, una presentadora de televisión llamó a la hija del presidente «cabrona irresponsable» en su programa, otro actor insinuó que deberían encerrar al hijo de once años del presidente en una jaula con pedófilos. Y todo eso en Hollywood: la tierra de la inclusión y la diversidad. (…) Quizá cuando te da un berrinche infantil, lo primero que pierdes es el juicio, y luego el sentido común. Y al final pierdes la cabeza, y con ella la libertad».
Leo una reseña de Blanco en un periódico generalista donde califican de fascista y viejo carca a Ellis. Aseguran que se hace la víctima en el libro, que no comprende en absoluto a las nuevas generaciones y que su ingenio ha perdido fuelle. Creo que no lo califican de machista porque, como es bien sabido, es homosexual. Si no, no tengo dudas de que lo harían. No sé si también afirman de Bret que es un aliado de Trump porque dejo de leer el artículo a mitad.
Una frase extraída del ensayo de Bret Easton Ellis para finalizar: «En Irlanda, siendo todavía joven, James Joyce comprendió lo siguiente: «He llegado a la conclusión de que no puedo escribir sin ofender a algunas personas». Shalam
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