Hispanos en Babel: los muertos vivos. (1)
Dentro de unas semanas, impartiré una charla en una Universidad de Estados Unidos, invitado por una amiga entrañable, Beatriz Strumpf, a la que tuve...
Ciertamente, no estoy ni a favor ni en contra del aborto. Me parece un delirio prohibirlo y una locura permitirlo. Creo en el fondo que la existencia de este debate prueba hasta qué punto el poder se introduce en la intimidad de nuestras vidas e intenta regular la existencia de quien no ha nacido todavía, permitiendo que los padres lo asesinen o forzándoles a que le den vida. El Estado debería estar lejos de ese debate que tendría que permanecer en la vida íntima y ser protagonizado por los padres, familiares y allegados. Quienes tendrán que vivir el resto de su vida con la conciencia y recuerdo de haber matado a un inocente o haberlo traído al mundo sin tener los recursos ni medios para educarlo con unas mínimas garantías.
0 comentarios